Esperanzado en el nuevo gobierno
Brindo por un 2008 con tendencia a la salud social. Señor gobernador: este ciudadano común, profesional independiente de la salud como lo era usted, le pide encarecidamente que aplique sus conocimientos médicos...

Viernes 28 de Diciembre de 2007

Brindo por un 2008 con tendencia a la salud social. Señor gobernador: este ciudadano común, profesional independiente de la salud como lo era usted, le pide encarecidamente que aplique sus conocimientos médicos para extirpar de raíz y poner quimioterapia intensiva al cáncer de la vagancia para recuperar progresivamente la cultura del trabajo, aquella olvidada virtud que solía transmitirse de generación en generación. Hoy aquel cáncer del que le hablo se transmite de degeneración en degeneración y usted sabe bien lo maligno que es, ¡y contagioso! Ruego en nombre de todos los ciudadanos de buena leche que Dios lo ilumine y a través de usted se haga extensivo a toda la clase política, que en innumerables casos también sufre de este mal, que es curable. Es un intenso deseo para el año nuevo, porque no tengo dudas de que a la larga traerá prosperidad para todos. Le pido desde lo más profundo de mi corazón que mejore y aumente las escuelas existentes, pero que además cree escuelas que enseñen a trabajar, concienticen de que nada se obtiene sin esfuerzo y borren la viveza de escaparle al trabajo. Total, el Estado mantiene decenas de hijos, la caridad los viste y en las escuelas los desgastados docentes hacen lo que pueden para contenerlos, mientras papá y mamá, como tienen muchísimo tiempo, se ocupan de cortar calles y rutas y de destrozar lo que otros pagamos, complicándonos la vida a los ciudadanos de bien que intentamos crecer como personas, profesionales y trabajadores, que tenemos todos nuestros impuestos pagos y que por poner cada día nuestros cansados lomos no tenemos ni ganas ni tiempo para manifestarnos de esa manera. Porque además de que no nos gusta molestar a nuestros congéneres, si no laburamos nadie paga nuestras deudas ni mantiene a nuestras familias. Esta vez somos muchos los que pusimos las esperanzas en usted. Por favor, no nos falle. Si no, que Dios y la Patria se

lo demanden.

Roberto Meotto