Domingo 23 de Diciembre de 2007
Por más que las matemáticas indiquen que el obvio resultado es 2006, el corazón de los rosarinos dice, latiendo aceleradamente, otra cosa: Fontanarrosa. Aclaro que la rima es casual y circunstancial. No es mi intención internarme en los desconocidos caminos de la poesía. Quiero, por sobre todas las cosas y aunque, a esta altura resulte reiterativo, recordarlo. No pudo ser definido en cuanto a oficio o profesión. Pregunto: ¿dibujante? ¿Escritor? ¿Guionista? ¿Autor teatral? ¿Periodista? Respondo: todo eso y mucho más, un gran tipo. Por sobre todas las cosas quiso, supo y pudo demostrar que se puede ser un gran intelectual sin elitismo. Y que esa característica permite, al acercarse a lo popular, elevar el nivel cultural de sus múltiples seguidores. Como ser humano que fue le adjudico un solo defecto: ser canalla. Que inmediatamente, y no por indulgente, me dispongo a perdonar. Porque lo supo ser con alegría, grandeza y respeto. Y con un entrañable, indisimulable e imitable amor por el fútbol. No lo olvidemos. Sería difícil no recordarlo. Pero lo merece.
Mario Baetti