historia

Epidemias en Rosario, fiebre amarilla

Domingo 18 de Abril de 2021

Las epidemias sufridas en el país en general han tenido la mayor manifestación, virulencia y expansión en Buenos Aires, principalmente en la segunda mitad del 1800. Rosario, en menor escala, presentaba las mismas características urbanas y de salubridad siendo ambas casi un caldo de cultivo para pestes. Por lo tanto, la ciudad participó en diferentes grados de intensidad de lo que ocurría en aquella ciudad. El año crucial de la fiebre amarilla fue 1871 y los momentos más álgidos se produjeron en este mes de abril una de las razones de la elección para recordarla. Pero principalmente, porque ha presentado la mayor elocuencia del fenómeno social que producen las epidemias. Sin duda es un ícono de ese drama el cuadro del uruguayo Blanes que presenta una mujer yacente en el suelo a la entrada de una casa y un niño buscando el pecho. Asimismo, lo es la fotografía de “La Porteña”, tirando vagones con cadáveres al cementerio de la Chacarita, creado por la saturación de los existentes. Cabe destacar que la relación de contagios y víctimas a diferencia de otras epidemias resultó, no leve, pero benigna para Rosario, a pesar del puerto porque llegó en barcos, con influencia de los regresos de la guerra del Paraguay. Aquí se enfrentó a la fiebre aplicando el criterio de saneamiento en los ranchos, cuarentenas y aislamiento limítrofe. Se produjo cierta paradoja con la situación actual cuando el 16 de abril un meeting, según un historiador de Rosario, reclama a las autoridades mantener cerrado el puerto un mes más. El 10 del fatídico abril en Buenos Aires, Rosario perdía a un inmigrante avecindado en la ciudad desde 1853, el doctor Francisco Riva, que falleció en su función de médico. Hubo otros más, situación sin paradoja, por el contrario, en plena vigencia actual.

Ernesto Del Gesso

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