corrupción

Enriquecimiento ilícito

Sábado 17 de Abril de 2021

María Julia Alsogaray, en 1991, fue nombrada al frente de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano. Su patrimonio creció de 400.000 a 2,5 millones de dólares estadounidenses durante los dos gobiernos de Carlos Menem, de los que formó parte. Durante la década del 2000 al 2010 fue procesada y en mayo de 2004 recibió su primera condena por enriquecimiento ilícito y fue a la cárcel. Después vendrían otras condenas y más años en prisión. Ella era una funcionaria de derecha en un gobierno del mismo signo político. De esto se desprenden al menos dos consideraciones. En primer lugar, los integrantes corruptos de gobiernos de derecha también pueden ir presos si se prueban sus cargos. En segundo lugar, y al margen de los delitos cometidos, María Julia asumió con dignidad sus condenas. Diferente es el caso de Cristina Kirchner. Ella es capaz de poner el país patas para arriba con tal de salvarse de la cárcel. Pero, como cualquier hijo de vecino, tiene que utilizar los procedimientos judiciales para demostrar su inocencia. La pretensión de Cristina de quedar impune mediante el artilugio del lawfare, que ni siquiera existe en el Código Penal, sería algo así como “el sueño del pibe” de los políticos corruptos. ¿Se imaginan, si ella lograse ser absuelta amparada en el lawfare, si ni siquiera una montaña de evidencias, como las que posee, pudiera contrarrestar el lawfare? Entonces, en el futuro, prácticamente todos los políticos corruptos podrán acogerse a esta “salvación”. Y los honestos deberán contar con una moral a prueba de fuego para resistir la tentación de enriquecerse sin riesgos. Entonces, propongo, para compensar el lawfare -y teniendo en cuenta que contamos con Papa argentino- que se le dé participación a la Iglesia para la canonización de los políticos que resistieron la tentación del enriquecimiento ilícito.

Jorge Ballario

DNI 10.858.926

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