Cartas de lectores

En el medio de la grieta

Lunes 26 de Febrero de 2018

Aquellos que estamos en el medio de la grieta, quienes no estamos ni de un lado ni del otro, y que sólo anhelamos dejar atrás la decadencia que comenzó con el derrocamiento de Arturo Illia, no encontramos motivos como para pensar que el país, el que nos duele a todos, algún día enderezará el rumbo. Pasan los años y las crisis que fueron dejando (en algunos casos gobiernos inconclusos e incapaces) fueron tantas que nosotros los ciudadanos (meros espectadores de los errores/horrores ocurridos a nuestras espaldas), al acudir a las urnas detrás de una nueva esperanza, nos ilusionamos con un cambio y pensamos que tal vez nos convertiremos, por fin, en uno de los tantos países normales (que no están en otro sistema planetario, ni en otro continente). Pero, una vez pasado el "período de gracia", que siempre suele otorgársele al nuevo (que nos dice que viene a cambiar las cosas malas del otro), comienzan a verse las primeras puntas de la hilacha que terminará mostrando para depresión nuestra. Es entonces que al encontrarnos con los primeros incumplimientos de "promesas electorales" tratamos de consolarnos pensando en que la incapacidad para comunicar de estos últimos es la razón de nuestros desencantos. Pero después caemos en la cuenta de que no es eso lo que sucede. Porque haber prometido que los empleados no iban a pagar ganancias, no se trató de un error de comunicación sino de una lisa y llana mentira (como lo son el 99 por ciento de las promesas electorales). Tampoco fue un error haber prometido que iba a instruir a la Ansés para que no apelara más las sentencias de los juicios previsionales (salvo que Emilio Basavilbaso tuviera tan poco respeto a sus superiores como para hacer caso omiso de esa orden). Mucho menos parecerían ser un error de comunicación las decisiones tomadas en el Inti, que totalizaron 254 despidos, habiendo hecho ingresar alrededor de 100 en situaciones muy irregulares. Y no sólo las mencionadas nos hicieron volver escépticos. Claro, si miramos hacia el otro lado, nos encontramos con la protagonista excluyente de la grieta consolidada. Se trata de quien valiéndose de un ejército de intelectuales y organizaciones de DDHH respetadas, aunque cooptadas, ordenó reescribir la historia reciente, a la que suscribieron artistas y militantes fanáticos, incapaces de aceptar que aquí hubo un latrocinio y que las instituciones fueron avasalladas (organismos de control y de la Justicia, la Procuración, la Cámara de Casación con el invento de justicia legítima incluido y el Consejo de la Magistratura) con el único objetivo de otorgarles impunidad a los gobernantes durante más de una década, pensando en el negro futuro que sobrevolaría sobre ellos. Pero la fantasía del "suicidio" no sobrevuela porque sí, sino porque quienes hicieron el latrocinio y todo tipo de "perrerías" dicen sentirse acosados por la Justicia (que los persigue con "procesamientos penales surgidos en la instrucción de esas causas") y pretenden que les creamos que tienen la solución a los problemas que nos invaden, heredados de "la década ganada".

Ovidio Winter

ovidiow@gmail.com

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