Cartas de lectores

En defensa de la universidad

Creo no equivocarme al afirmar que quienes nos jubilamos como docentes de la UNR suscribimos la defensa de la universidad pública.

Miércoles 29 de Agosto de 2018

Creo no equivocarme al afirmar que quienes nos jubilamos como docentes de la UNR suscribimos la defensa de la universidad pública. Nuestra universidad es heredera de la reforma de 1918 que significó un ejemplo para América Latina y gran parte del mundo. En cien años se ha ido conformando una universidad con rasgos característicos, como son la gratuidad y el acceso abierto a extensas capas de la población, el pluralismo ideológico, las formas democráticas de gobierno autónomo, la actividad de investigación. Muchos de quienes hoy estamos jubilados hemos contribuido a cimentar ese logro. El gobierno actual encarna una verdadera contrarreforma que se puede sintetizar en cuatro puntos. Equiparar la universidad privada con la estatal, quitándole recursos a ésta y subsidiando a aquélla. Eliminar la gratuidad de los estudios universitarios y reducir la cantidad de estudiantes. Reducir la cantidad de docentes, rebajar el salario y no respetar el convenio colectivo de trabajo. Intensificar la relación e incluso la dependencia económica con respecto a grandes empresas. Para ello el gobierno cuenta con el apoyo de una minoría que tiene personeros incluso dentro de la propia universidad. Tal el caso del hoy diputado y antes secretario de Política Universitaria, Albor Cantard. El mismo que dijo que sobran docentes porque habría uno cada nueve alumnos. Afirmo categóricamente que es un dato falso. La relación real es de un docente cada cuarenta alumnos o más. En estos días se viene manifestando un creciente apoyo a la defensa de la universidad. Docentes, estudiantes, jubilados y los que vivimos de nuestro trabajo, debemos aportar a ello. La universidad estatal argentina brinda un gran aporte a la lucha por el mejoramiento de la calidad de vida de nuestra población.

Aldo Mangiaterra
DNI 6.029.304


Argentinos olvidando el hoy

Puede que tanto odio desplegado espontáneamente por los argentinos cure, sane, alimente, proteja, estabilice, calme, tranquilice, asegure, cree, engendre riqueza, recupere, y haga crecer a esta traicionada sociedad. Puede que simplemente juzgue muy parcialmente, y en curioso tiempo, a lo que se sabe de siempre y también de ahora pero sólo se reconoce en el otro y en algún ayer. Lo más probable, y lamentable, es que tanto odio enferme, hambree, desestabilice, enfurezca, destruya, empobrezca y ahogue y quiebre aún más a una Argentina rota. Hasta que no aprendamos que la sociedad somos todos (buenos y malos) y que los "permisos morales" dados son nuestra voluntad de ver o no in situ esas acciones que hoy tanto nos escandalizan, podemos llenar cárceles y juzgar desde la balsa de los inocentes a un océano de corrupciones que pretendemos ajeno; pero entre aplausos y euforias de sabernos tan correctos naufragaremos en esa gran masa asqueante que tanto nos ciega.

Karina Zerillo Cazzaro
DNI 21.653.863


¿La educación sexual?

Leo en La Capital que 400 alumnos de 12 a 18 años, "nivel secundario", fueron convocados por niñas de 15 y 18 años para informarlos sobre "educación sexual". El escenario tenía la foto del Che Guevara y títulos verdes. En realidad se habló de genitalidad. La sexualidad abarca a todo el ser: responsabilidad, madurez emocional, respeto hacia el otro, manipulación, enamoramiento, amor. ¿Los adolescentes pueden formar a otros adolescentes? El placer y el capricho no pueden dar a la existencia humana la felicidad tan buscada que sólo puede alcanzarse con una ordenada realización de vida. Cuando con tanta facilidad se habla sólo de preservativo, hay alguno para el corazón. ¿No es acaso una educación egoísta y perversa que quieren imponer cuando las lágrimas no se muestran y el sentimiento se esconde?

Angelica Giovagnoli Coulter


Educar para separar en origen

Sé que "bolsas cero" es una utopía y en la práctica poco probable, pero a pesar de que los rosarinos nos adecuamos bastante a la normativa vigente, todavía se ven muchas en la calle. Todo es cuestión de educación, pero parece que nadie entiende qué es separar en origen y que los contenedores naranja son una gran herramienta para eso. Se deben profundizar las campañas, especialmente en las escuelas, para que sean nuestros niños los que enseñen una buena manera de mantener limpia una ciudad que en cuestión de higiene deja bastante que desear, mas allá de buenas maneras implementadas por el municipio aunque sean insuficientes.

Mirta Picerni


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