Martes 27 de Mayo de 2008
La patria está herida, triste y olvidada. Qué nos sucede que ya no nos emocionan los acordes de las marchas; el clarín, que nos recuerda a los que brindaron sus vidas en el momento crucial. Los patriotas verdaderos no conocían la mezquindad, todo lo hacían por amor a la bandera que los cobijaba. Era como rendirle un homenaje en cada accionar. Un jirón de cielo, con su sol radiante, nos invita a venerarla. Cuando la brisa la acaricia suavemente, pareciera que la quisiera preservar de las inclemencias del tiempo. Bandera de mi patria, eres la luz que marca mi camino, con un horizonte inmenso donde se amalgaman mis sueños. Quisiera despertar, cuando el amor gane el corazón de los hombres, y que en un abrazo muy apretado se confundan los latidos como un himno a la paz.
Noris Caprini de Maino