El turista y los viajeros de antaño

Domingo 26 de Febrero de 2023

En nuestra cotidianidad, a menudo nos vamos aprisionando en una rutinaria cuadratura mental, de la que nos resulta difícil escapar. Los viajes tradicionalmente fueron una de las formas privilegiadas de salir de dicho encierro mental, y ampliar la mirada sobre nosotros mismos y sobre los demás.

Al viajero se le “abría la cabeza”. Veamos ahora si esta posibilidad sigue teniendo vigencia. La industria del turismo tiene casi todo previsto y organizado para que el viajero se aboque a ver rápidamente lo que hay que ver y deje de lado el resto, es decir, lo no relevante desde la perspectiva turística.

Pienso que mucha gente que viaja por turismo a países con un gran desarrollo turístico no llega a contactarse mucho con el mundo real de esos sitios. En cambio, sí lo logran los inmigrantes, los aventureros y los viajeros de negocios.

Por lo general, muchas de estas personas se involucran de un modo más genuino, espontáneo, activo y profundo con las culturas a las que arriban y con sus habitantes. Aunque también pueden lograrlo los turistas más independientes y que posean esa inquietud, o los paseantes que viajan a destinos con precaria infraestructura turística y de servicios.

Creo que a los turistas actuales ya no se les “abre la cabeza” como a los viajeros de antaño. Es más, creo que, progresivamente, sus mentes están siendo colonizadas por una cosmovisión discursiva industrializada que los estandariza y clasifica en diversas categorías —turismo ecológico, cultural, religioso, de diversión, de aventura, de sol y playa, entre otras—, para mejorar la productividad del formidable negocio del que forman parte, aunque sin participar de las ganancias.

Jorge Ballario