Cartas de lectores

El tiempo que no alcanza

Al igual que una habitación colmada de objetos nos resulta chica, un período de tiempo abarrotado de actividades y compromisos nos parecerá escaso.

Domingo 21 de Julio de 2019

Al igual que una habitación colmada de objetos nos resulta chica, un período de tiempo abarrotado de actividades y compromisos nos parecerá escaso. Ahora, en una hipotética exageración, les propongo que veamos la relación con el tiempo que entabla un individuo moderno que se debate entre la información, el mercado y la tecnología. Si alguien así posee sesenta mil artefactos electrónicos y pretende usufructuarlos durante catorce horas por día, sólo el cambiarle la batería una vez por año –a razón de cinco minutos por cada aparato– le consumiría todo su tiempo. A este esquema lo podríamos denominar “la paradoja de las posesiones”. Aquí, el “feliz poseedor” de tanta tecnología no podría aprovecharla, porque se habría convertido en un esclavo de sus posesiones. Si bien es cierto que todavía no debe existir nadie que posea tanta tecnología, también lo es que nuestros artefactos no viven sólo de energía. Veamos el caso de un moderno smartphone: tenemos que invertir tiempo para decidir cuál comprar, aprender a usarlo, traspasar la información del anterior al nuevo, interiorizarnos de las aplicaciones que nos interesan, configurarlas, generar contraseñas, recordarlas o anotarlas. Pensemos también en las redes sociales, y en cómo el incremento exponencial de “amigos”, y de sus demandas, nos quita otra porción apreciable de tiempo. Con la navegación por internet, podemos perder horas sin sacar nada en claro. La condición de posibilidad es lo que pone ansiosa a mucha gente que, al percibir como realizables tantas cosas, se siente presionada a hacer mucho más de lo que haría. Se dispersa, se “marea” e ingresa en un torbellino mental de exigencias. Para salirse de la trampa tecnocultural hace falta que cada uno de los aquejados se reencuentre consigo mismo y descubra su propia riqueza interna y su verdadero deseo. De ese modo podría prescindir cada vez más de la droga electrónica o cultural a la que se aferraba.

Jorge Ballario

DNI 10858926

Psicólogo

Insólito y repudiable

La carta enviada por el señor Otto Schmucler a este diario, y publicada el martes 16 del corriente, no sé si lo hizo por ignorancia o vive en una nube. Nadie puede, en su sano juicio, dudar que María Eugenia Vidal es una de las mejores gobernadoras que tiene el país. Cuando asumió, encontró a la provincia de Buenos Aires totalmente destruida por Scioli. Los que conocemos esa provincia damos fe: rutas destruidas, escuelas y hospitales que se caían a pedazos, negocios sucios, y tan sólo en tres años y medio puso a la provincia de pie. Pedirle a Vidal que escuche a Máximo es una burla infame, este personaje integrante de una familia corrupta siniestra, que saquearon el país en miles de millones de dólares en una multiplicidad de delitos en lavado de dinero, donde muchos de sus secuaces están presos pero ellos, a pesar de estar procesados, están libres gracias a esos malditos fueros y que transformaron al parlamento en un aguantadero. Poner a igual nivel a Vidal con Máximo no sólo es una falta grave de respeto a la gobernadora, sino también una grave ofensa a todos los argentinos de bien que miran con estupor y en grave peligro que estos personajes vuelvan para seguir saqueando el país y querer transformar a la Argentina en una Venezuela actual manejada por criminales sometiendo al pueblo al hambre, terror y muerte. Por eso, todos los ciudadanos de bien debemos estar muy atentos.

Juan Carlos Bressan

DNI 6.347.664

El aumento del transporte interurbano

Mi boleto de Santa Teresa a Rosario valía $ 170 para ir, y para volver otros $ 170. Hoy me sale $ 220 por cada viaje. Aumentó 29,41%, o sea son $ 100 más por cada viaje ida y vuelta. Así, de una, sin anestesia. Los ómnibus de intermedia y larga distancia son generalmente para el pueblo, los de a pie, el proletariado, las familias de trabajo que vivimos administrando míseros sueldos que hay que estirarlos como chicle para que alcance un poquito para cada cosa. Viajamos por necesidad, generalmente a trabajar, a atendernos la salud, por trámites que no podemos hacer en los pueblos donde no hay de todo como en la ciudad. Somos los de la campiña. Los desfavorecidos.

Rubén Cotelesso

DNI 16.208.491

Mirarse frente al espejo

Somos víctimas de inflación, desocupación, inseguridad, corrupción, más sus inevitables secuelas sociales; pero extrañamente no demostramos interés, ideas, imaginación en combatir aquellas. Este pueblo parcialmente sigue siendo responsable por aquellos excesos o carencias. Vivimos en democracia, el país es hermoso desde donde lo miremos. Nos envidian como lugar productivo, por la feracidad de nuestras tierras, por la geografía, por riquezas naturales, por los microclimas. ¿Tendremos adormecido el sentido de responsabilidad que nos toca desde cada lugar individual? Años atrás, no cuidamos los dólares propios que componían nuestra considerable reserva monetaria, no creímos que un derrumbe del sistema capitalista nos golpearía. No proseguimos buscando los clientes que nos transformarían en proveedores alimenticios mundiales, olvidamos que el mar tiene flujo y reflujo, que tras el día llega la noche y que a siete años de bonanza les pueden seguir siete años de desastre. Ahora estamos en la búsqueda del presidente para morigerar esta hecatombe. El país está partido políticamente: una mitad no quiere saber nada con el oficialismo pero la otra mitad no quiere saber nada con los que estaban antes que éstos. Pongámonos frente a un espejo (yo lo practico siempre) y digámosle al que está frente nuestro qué estamos buscando. Hagamos una introspección a fondo. Pensemos las palabras que nos llegan diariamente por todos los medios, separemos las que consideramos mentiras o exageraciones. Imaginemos las situaciones que sobrevendrán. Calculemos un país pos elecciones, las relaciones internacionales, la progresión de la infraestructura, la impresionante deuda a devolverle al FMI, la imperiosa necesidad de reducir el gasto público, la posibilidad de crear puestos de trabajo. Al menos estaremos más seguros cuando depositemos el voto.

DNI 6.012.531

Servicio cívico voluntario

A priori y sin entrar en detalles minuciosos me parece una buena medida simular un servicio militar pero sin la instrucción clásica del Ejército, aunque al estar bajo la órbita de Gendarmería seguramente tendrá sesgos militares. No hay que tener prejuicios, muy por el contrario el objetivo es inculcar la disciplina y el compromiso del bien común, que se hace imperiosa en esta sociedad desquiciada. La misma se instruirá en Campo de Mayo para todos los adolescentes desde los 16 a 20 años. Es menester que conozcan sus derechos, sus responsabilidades, sus capacidades y potencialidades personales, el sentido del deber, la capacitación en nuevas destrezas y habilidades, encontrando en esta formación la permanente valoración de sus propias personas. Desde la abolición del servicio militar, 1.400.000 hombres no pasaron por las FFAA, son los mismos “ni ni” que hoy están en la calle. Seguramente algún trasnochado y enemigo del ordenamiento social esté en contra, les recuerdo que es voluntario. No sé si es remunerado, en el caso de no serlo debería considerarse la posibilidad.

Roberto Rubén Sánchez

DNI 8.634.022

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