Cartas de lectores

El tiempo perdido

Si se contabilizara el tiempo perdido debido a las colas en bancos, supermercados, farmacias, paradas de colectivos, clínicas, hospitales y sanatorios, instituciones previsionales, piquetes, cines y teatros, accidentes en rutas, cajeros automáticos, aeropuertos, sitios para pagos de impuestos y hasta en locales de comidas en algunos lugares turísticos, llegaríamos a la conclusión de que en la vida se pierden valiosas horas que podrían dedicarse a cuestiones más placenteras, sean culturales o recreativas.

Jueves 03 de Mayo de 2018

Si se contabilizara el tiempo perdido debido a las colas en bancos, supermercados, farmacias, paradas de colectivos, clínicas, hospitales y sanatorios, instituciones previsionales, piquetes, cines y teatros, accidentes en rutas, cajeros automáticos, aeropuertos, sitios para pagos de impuestos y hasta en locales de comidas en algunos lugares turísticos, llegaríamos a la conclusión de que en la vida se pierden valiosas horas que podrían dedicarse a cuestiones más placenteras, sean culturales o recreativas. Los especialistas han estimado que a lo largo de una existencia se pierden cuatro años de vida de la manera más absurda, pero no explican de cuantos años se compone esa existencia. Los responsables de lugares en los que se forman crónicas colas, han implementado algunos artilugios para hacer creer a las personas que la demora no es tan grande. Como sucede con los carriles del tránsito, cuando hay dos colas paralelas parece que la de al lado avanza con más velocidad que la nuestra. Cuando la cola se mueve lentamente es un tanto alentadora; pero cuando pasan diez minutos sin que se haya movido un milímetro, resulta verdaderamente exasperante. Los sociólogos y psicólogos se han interesado en este fenómeno social, pero el problema de las antipáticas colas sigue sin solución. Creo que en la pesada burocracia y en la falta de personal, están las principales claves de las eternas colas. Con el advenimiento de las computadoras, se pensó que esa genial creación de la tecnología informática mejoraría la situación; pero no se logró la eficiencia de gestión que se esperaba con ellas. Internet, mediante el conocido "home banking" (banca en casa), ha logrado que se ahorre mucho tiempo posibilitando diversas transacciones bancarias. Asimismo, internet permite realizar otras gestiones ante el municipio, la provincia y la Nación; pero por distintos motivos y por ahora, no todos tienen acceso a esas facilidades. La contratación de más empleados disminuiría los tiempos de espera, y además se colaboraría con el importante objetivo de crear puestos de trabajo. Claro que incrementar el personal es más fácil proponerlo que implementarlo; tal vez el Estado debiera disponer subsidios especiales para aplicarlos a tal fin. Por otra parte, es necesario que las mentes más preclaras de las distintas disciplinas de la vida administrativa nacional agudicen su inteligencia y creatividad para desterrar la devastadora burocracia. Es de esperar que alguna vez los círculos más ilustrados y comprometidos encuentren los caminos que lleven, si no a erradicar definitivamente las colas del paisaje urbano argentino, al menos a reducirlas a su mínima expresión. También se pierde tiempo en los embotellamientos, en las barreras ferroviarias, y en la concurrencia al trabajo entre diversas delicias, pero esta es otra cuestión.

Edgardo Urraco


Roldán y Funes, jardín del abandono

La calle José Hernández es la única pavimentada donde los ciudadanos de Roldán y de Funes desembocan al acceso para retomar autopista con destino a Rosario. La misma se encuentra en la actualidad totalmente destruida, producto del constante tránsito. Por otro lado, no se logra comprender que estando a 13 kilómetros de Rosario, no contemos con agua potable, cable, teléfono, cloacas. Vale destacar que uno de los pocos servicios que tenemos, la luz, también nos vemos afectados con hasta tres cortes por semana, provocando innumerables roturas de artefactos.

DNI 8.506.154


Estoy harto de esta ciudad

Quería contarles que me cansé de las bicicletas por cualquier parte sin luces ni frenos ni nada, y en contramano por las calles y sobre las veredas. De los delivery a mil por hora "sin una vela" de noche ni respeto por nada. De las balizas de los autos que se usan para mandar mensajes en doble fila o esperando a la amiga/o que baje para ir a tomar un café. De los bondis que van por cualquier parte menos por la derecha. De los garajes domiciliarios con cartelitos de "prohibido estacionar" y no tienen ni bicicletas y no pagan más impuestos por ello. De los taxis malolientes, violadores de toda ley de tránsito y dueños de la calle. De los trastos de cuatro ruedas que circulan impunes por toda la ciudad. De los criminales que conducen lanzahumos día y noche sin importarles niños, ancianos, pulmones, y ahí van muy orondos. De ver cinco inspectores para cortar una calle porque hay una "amenaza de bomba" ideada por uno de los tantos idiotas que nos rodean, y peor aun, van in crescendo. De que la policía intervenga en un operativo para secuestrar autos y motos, y luego no aporta ni para decirle a un/a mediocre ignorante que deje de hablar por celular mientras conduce, porque ellos hacen lo mismo. De ver más gente en el medio de la calle que cruzando por las esquinas. De los que revuelven la basura y vacían los contenedores dejando todo afuera pestilente y oloriento. De ver cuatro uniformados sobre un móvil mirando para otro lado en lugar de actuar ante las infracciones. De ver la famosa doble fila en los colegios. De que la ciudad se termine dentro de cuatro avenidas. De que se viva perdiendo tiempo en nimiedades y los temas importantes nos superen o se busquen culpables para sacarse el polvo de los hombros. De que los aumentos del boleto local se manejen usando a los choferes o tomando como rehenes a los usuarios cuando 17 líneas no brindan servicios nocturnos. El resto que falta se lo dejo a los señores lectores que tendrán mucho más para aportar.

DNI 7.588.943


No destruyan el bulevar Oroño

En estos últimos días se está difundiendo por los distintos medios de comunicación, un proyecto que modificaría el funcionamiento de nuestro patrimonio cultural como es el bulevar Oroño. Estoy viendo y escuchando a distintos concejales y funcionarios municipales tratando de exponer sus ideas al respecto. Quiero aconsejarles a todos ellos que mínimamente se informen de lo que fue y es dicho bulevar para los rosarinos. Bastante daño le han hecho a través de los años demoliendo palacios (Córdoba y Oroño) y casonas de un valor patrimonial incalculable, o permitiendo construir engendros arquitectónicos como la esquina de San Luis y Oroño. A manera de ejemplo, ¿saben ustedes de quién fue la casona de Mendoza y Oroño? Pues bien, esa casona perteneció a un inmigrante español que vino a Rosario en el año 1898, a la edad de 16 años y se llamaba Orallo. Este señor se empleó en una carpintería y cuando aprendió el oficio abrió la propia. Como todo visionario comenzó a fabricar ruedas y varas para carruajes, siendo el primero y único en fabricarlas en nuestro país. Con su pequeña fortuna que obtuvo trabajando dignamente hizo construir esa hermosa casona que milagrosamente sigue en pie. No estoy contra el progreso, pero si ustedes han conocido distintas ciudades del mundo, habrán comprobado que los "cascos históricos" los protegen y resguardan para mantener sus raíces culturales. Por eso les pido a funcionarios y legisladores que no destruyan el bulevar Oroño, traten mínimamente de mantenerlo, arreglar sus veredas rotas, su parquización, y su limpieza que es lo que verdaderamente le hace falta para recuperar su esplendor y que en su estado actual es lamentable. Por último, quiero decirles que históricamente, el bulevar Oroño fue junto con el Monumento a la Bandera y el parque Independencia, el orgullo de nuestra ciudad, con sus relucientes palacios y casonas de varios estilos arquitectónicos. No cometan el mismo error que sus antecesores, cuiden nuestro patrimonio cultural, que son nuestras raíces.

Ricardo Crocco
DNI 7.685.827
Arquitecto


Algunos apuntes sobre el aborto

El feto o embrión es un ente distinto de su madre ya que tiene un ADN distinto del de ella, que además es único e irrepetible por lo que es un individuo singular. No es una cosa carente de vida, por el contrario es un organismo vivo que tiene un movimiento propio ya que desde la concepción sus células se van dividiendo y especializándose porque tiene un software propio para desarrollarse. Es de naturaleza humana, no de otra especie animal o vegetal. Por consiguiente, es un ser humano aunque se considere que no es persona hasta que tenga cierto grado de desarrollo. Por consiguiente, en el aborto voluntario se elimina, se mata a sangre fría a un ser humano indefenso e inocente. Es por lo tanto un crimen, un delito que como todo delito debe ser castigado, penalizado, salvo los supuestos de justificación (violación, aborto terapéutico o eugenésico). Ello no implica que la pena correspondiente deba ser de cárcel sino de otro tipo: tareas comunitarias por ejemplo. No es argumento válido sostener que aún penalizándolo seguirá habiendo abortos, porque con dicho criterio eliminemos entonces el Código Penal porque seguirá habiendo otros homicidios, robos, estafas, trata, pese a su criminización. No es cierto que los abortos legales practicados en clínicas serían totalmente seguros ya que como toda práctica invasiva y antinatural conlleva riesgos y contraindicaciones (caso Pérez Volpi), lo seguro es que todo aborto implica la muerte del feto. Si una mujer se embarazó porque voluntariamente tuvo relaciones sexuales y porque irresponsablemente no se cuidó entonces ella debe hacerse cargo de un embarazo no deseado y no un ser inocente. El ser ignorante o pobre no es un justificativo sino una desgracia que a veces proviene de vicios o incuria propia. Es incoherente y censurable que feministas radicales inflen las cifras de mortalidad por abortos clandestinos, "ninguneen" a los padres en la decisión de abortar y soslayen que la mitad de los fetos abortados son de género femenino. Y es repugnante que haya casos en que se hace tráfico de órganos con fetos abortados.

Raúl Miguel Ghione

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