Domingo 03 de Agosto de 2008
El orgullo, la desesperación, el estrés, el fatalismo, la impaciencia, el descontrol y todos los problemas que vive la sociedad la sufren los ciudadanos. Es tremendo tener que vivir con este miedo de no saber si vas a chocar con alguien. Circulando en moto, auto, bicicleta, colectivo o caminando se vive con la incertidumbre de la reacción que puede tener el otro. Pareciera como si las normas de tránsito fueron creadas para violarlas. Nadie respeta, a nadie le importa si al otro le pasa algo. ¿Pero es que hay tanta locura en una sociedad tan supuestamente "avanzada"? Creo que no es falta de experiencia de los conductores, tal vez sea desconocimiento, pero a veces me resigno a pensar que es falta de valores, de respeto hacia los demás. Si salís a la calle a observar, te das cuenta de que cada segundo que pasa un conductor viola una norma o está a punto de chocar a alguien, o discute con otro, o se insultan mutuamente porque cruzó en rojo. Todo es un descontrol. Resulta necesario la presencia de inspectores de tránsito que regulen este infierno diario por el que tenemos que pasar. Esto ya no da para más, un día salís y no sabés si volvés a tu casa. Hay que generar conciencia en las personas, instalar la idea de que la vida es lo más importante que tenemos y, sobre todo, el respeto por la vida ajena. A todas aquellas personas que no saben controlarse en la calle le ruego que piensen en cuántas víctimas se ha cobrado la inconciencia de algunos.
Mayra Luna
mairaluna1989@hotmail.com