Cartas de lectores

El profesor buscado

Escuchando a Merlí, el profesor catalán de Filosofía en la serie Netfilx, quizá muchos hayamos pensado: "Me hubiera gustado tenerlo".

Jueves 29 de Marzo de 2018

Escuchando a Merlí, el profesor catalán de Filosofía en la serie Netfilx, quizá muchos hayamos pensado: "Me hubiera gustado tenerlo". Es que este inefable personaje, irreverente, cuestionado por el sistema y amado por sus alumnos, propone en la ficción una ruptura de esquemas. Probablemente el guión se inspiró en el sistema educativo de Finlandia, uno de los mejores del mundo, que se reformó teniendo en cuenta básicamente una cuestión. ¿La enseñanza impartida ayuda a los alumnos a ser razonablemente felices? Pues bien, Merlí deja de lado la programación acartonada de temas y si tiene que hablar de Schopenhauer lo hace proponiendo comentar en grupo sobre el amor, las mujeres y la muerte, se mete en la problemática adolescente, los escucha y les recuerda que la filosofía sirve si nos enseña a pensar, habla de Descartes, del "pienso, luego existo", y propone el cuestionamiento sobre los prejuicios y creencias tradicionales. Combate la adicción a celulares recomendando la comunicación cara a cara. Analiza junto a los chicos cuál es la autoridad auténtica, los componentes éticos de la verdad, la discriminación y, entre otros temas, el consumismo impuesto que afecta a toda la sociedad. No da clases, educa, se involucra, aunque también se equivoca y pide disculpas. Habla de valores más allá de postulados discutibles; les dice a sus alumnos que el ser humano no es perfecto ya que lo bajaron de la omnipotencia cuando se enteró que la Tierra no era el centro del universo, que descendía del mono y que de alguna manera es un esclavo del subconsciente. Merlí lleva a la superficie las destrezas potenciales de los alumnos y los induce a la autocrítica, a la autoestima y a respetar al otro. En una de sus clases comentó lo contradictorio de una sociedad que promoviendo la felicidad del consumo esté llena de estresados, angustiados y deprimidos, trae a cuento la actitud de la filósofa griega Hiparquía, que siguiendo sus convicciones de austeridad y libertad, dejó de lado sus ropas distinguidas para vestirse con lo más elemental. Usa este relato sugiriendo a los alumnos que lo acompañen a un shopping para poner –sin autorización– en las prendas y en las vidrieras con ofertas de hoteles "all inclusive" cartelitos que dicen "No incluye felicidad". Merlí con su desenfado tiene problemas con el sistema, es un atrevido y un transgresor pero coherente con su forma de pensar. Es un grande, es el profe que siempre quisimos tener y que sólo en algunos casos pudimos encontrar. Sería interesante que cada uno busque y rescate de la memoria al que merezca este recuerdo. Finalmente, recomiendo a los docentes mirar a Merlí.
Omar Pérez Cantón



Las dos caras del piquetero Luis D'Elía

Algunos le llaman bipolaridad y otros farsa o hipocresía, pero si existe el término más adecuado para definir al militante ultra K y dirigente piquetero Luis D'Elia es "desfachatez". El día anterior y mientras seguía detenido en Ezeiza lloraba como una criatura, pero apenas lograba la libertad su naturaleza lo traicionó y en la misma puerta del penal, antes de subir a una soberbia camioneta 4x4 y haciendo la "V" de la victoria, se montó en su habitual discurso violento y destituyente pidiendo a viva voz que "desalojaran al actual gobierno oligárquico del poder", poniendo en evidencia una vez más que "el zorro pierde el pelo, pero no las mañas".
Marta Escobar
DNI 6.030.071


La imprudencia a la orden del día

El sábado pasado tuve la dolorosa experiencia de presenciar como un automovilista atropellaba a una ciclista, en Avenida de la Costa y Moreno. Momentos antes, mientras caminaba con una amiga, estuvimos a punto de ser nosotras las atropelladas por los numerosos ciclistas que circulan por la vereda. Una vez más me pregunto si se fomenta el uso de la bicicleta cómo no han pensado en hacer bicisendas en ese lugar tan concurrido.
DNI 12.720.465


Inflación y tremendo desajuste

Espero poder arribar con mi escrito a lograr explicarme, o que alguien lo haga, con respecto de esta situación que estamos viviendo en esta querida Argentina. Simplemente invito a la ciudadanía a buscar o simplemente a recorrer, ya sea por las radios, otros medios de comunicación y también buscar en Google. ¿Hay algún país en el mundo que tenga la inflación y el tremendo desajuste en los precios, en todos los rubros, que tiene nuestra Nación? Entiendo que sí los hay, pero en medio de los otros cientos de países que no tienen estos desbarajustes. Serían con el nuestro, cuatro o cinco las naciones, nada más. De cualquier manera, esos países han tenido, y tienen, tremendos problemas, especialmente de guerras permanentes, para sintetizar los que les pasa. Pero y a nosotros, que no hemos tenido esas guerras, sinceramente, me pregunto, ¿qué nos ha pasado? La explicación que nos dan los políticos ya la conocemos, y es la manera más fácil de explicar estos terribles problemas que nos acogen. Pero, qué tal si ahondamos un poco en esta tremenda situación que estamos atravesando. ¿Por qué no hacemos un acto de sinceridad con nosotros mismos, y ahí nos daríamos cuenta que algo de culpabilidad nosotros también tendríamos, especialmente los empresarios, ávidos de dinero? Los aumentos de precios se suceden, permanentemente, en todos los rubros. Ya a esta altura de la situación, en algunos casos, los aumentos se producen por las dudas. Esto pasa porque ya estamos insertos en lo que sería la cultura inflacionaria, ya vivimos de esta manera, ya respiramos de esa manera, ya amamos de esta manera, ya somos nosotros mismos la inflación. O sea, estamos contagiados todos de esta terrible enfermedad. De esa misma manera, yo creo que, una vez más, deberíamos hacer un esfuerzo, en este caso sobrehumano, y empezar a curarnos. Es muy difícil, ya lo sé, pero no tenemos otra salida, acá ya no nos salva un hombre o una mujer elegidos por el pueblo, acá nos salvamos entre todos o no nos salva nadie. Por empezar, yo diría, como para dar un ejemplo, sería un buen comienzo encarcelar a todos los corruptos y que luego devuelvan la plata que se robaron. Si otros países pudieron hacerlo ¿por qué no, nosotros? Sería una buena manera de ir encontrando las soluciones, tal vez no para nosotros en lo inmediato, pero sí, seguramente, para las nuevas generaciones de argentinos.
DNI 6.047.844


Sobre la despenalización del aborto

Tengo 64 años y estoy a favor de la vida, pero si el aborto fuera una práctica legal, las mujeres acudirían a la consulta médica, sin temores, y las consecuencias de malas praxis o de abortos evitables, no recaerían en el sector más pobre de la población. Mi madre nació en 1922, fue a la escuela hasta segundo grado, luego tuvo que salir a trabajar. En 1960 ya estaba casada y con tres hijas pequeñas. Sólo trabajaba mi padre, dormíamos todos en el mismo cuarto, mi hermana menor de dos años en su cuna, mi hermana mayor y yo compartíamos la cama, ya no quedaba lugar. Mi padre había construido los cimientos para ampliar la casa, pero la obra avanzaba lentamente. Un día, mientras mi mamá barría la vereda, la vecina le comento: "Sarita, no estarás embarazada, tus pies se ven hinchados?" Mi madre le aseguro que tenía sus periodos normales, igualmente se preocupó, se vio más gordita, pero le echó la culpa a las papas y a los tallarines que comíamos bastante seguido. De aquel episodio pasaron unas semanas. El dinero era escaso, y el techo no daba para criar más niños. Quizás por eso, cuando mi mamá comprobó un primer atraso, supuso estar embarazada de seis o siete semanas, y tomo la decisión de no continuar. Se lo comentó a la vecina, y juntas fueron a ver a una partera del barrio. La partera, con total precariedad, le indujo el aborto, pero resultó ser un embarazo múltiple de más de 20 semanas, y cuando se dio cuenta de su terrible error, mi mama tenía tal hemorragia que fue de urgencia al hospital. Allí los médicos la salvaron, pero ella dio a luz a dos varoncitos ya muertos. Mis padres tuvieron que encubrir el episodio de la partera, no se si adujeron que mi madre había corrido unos muebles pesados, que le habría provocado la hemorragia. Nosotras, que éramos tres niñas, no entendíamos nada. Por años fuimos testigos del lamento de mis padres: ¡eran los varones que mi papá deseaba, y eran mellizos! Por años estuvieron de duelo, ¡los hermanitos varones! Por años hablaron pestes de la partera y de su madre, mientras mi mamá decía: "Yo no sabía que estaba embarazada de 20 semanas". Lo que sí sabía, en su digna ignorancia y su mucho dolor, es que ya nadie le iba a devolver a sus mellizos. Hoy después de más de 50 años de aquel suceso, cualquier mujer en extrema necesidad, sigue siendo la víctima, y cualquier médico abortista sigue operando en la clandestinidad. Mientras tanto, el Estado como si nada!
Adriana Cara
DNI 10866744


Sombrillas en los viajes de larga distancia

A la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, le quiero contar que en oportunidad de viajar en el mes de mazo del corriente año a la ciudad de Mar del Plata, me manifestaron en la agencia de viajes (y otras que averigüé) que estaba prohibido llevar sombrillas por disposición de la CNRT en la baulera del colectivo. Grande fue mi sorpresa cuando llegado al hotel, de otro colectivo proveniente de otra provincia, empezaron a bajar sombrillas y diversos elementos de playa. Desearía saber sin en realidad lo que hay es un vacío legal y de quién depende la potestad de decidir trasladar esos elementos. Como anécdota comento que compré una en la playa y la traje sin inconvenientes. Sería interesante que la CNRT se expida en forma concreta y regule ese proceder.
Guillermo Jorge Pisano
DNI 6.057.372

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