Lunes 04 de Agosto de 2008
Sobre la nota de opinión publicada en la sección Reflexiones del viernes 1º de agosto, titulada "El problema de la delincuencia", coincido en que la situación de violencia social y delincuencia es muy preocupante. Aunque es necesario aclarar que hacer una lectura de Malthus sólo desde la variante demográfica es pecar de imprecisión. De hecho, según la economía política clásica, es la cantidad de riqueza que genera una nación lo que sopesa en la proporción demográfica. Sería así que, en un país como Argentina, con un limitadísimo sistema de generación de riqueza, no se pueda sostener una población de 40 millones; y si de lanzarse a hablar de economía política se trata, podemos recordar a los ortodoxos franceses previos a Malthus, para quienes todo trabajador no inserto en una actividad generadora de riqueza sobra. En este sentido, en la Argentina de hoy no sólo sobrarían los pobres sino que más de 30 millones de personas. Por eso el eje es qué riqueza estamos generando. Porque de seguir produciendo sólo commodities agrarios, energéticos y mineros, con algo más de 7 millones Argentina andaría como violín (aunque a este ritmo, de esa gente en una generación sobraría de nuevo más de la mitad). Nuestra población es como los vagones que tras quitarles la locomotora, valga la metáfora, siguen por inercia andando. De no agregar valor a la producción y tender como cuatro décadas atrás a ser un país incipientemente industrializado, con industria pesada propia y desarrollo tecnológico de punta: que el último apague la luz.
Juan José Borrell,
DNI 25.900.154