El precio de la desigualdad

Miércoles 24 de Agosto de 2022

Al hablar de cargas impositivas desde lo jurídico es necesario incorporar un concepto interesante que el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz destaca en su libro “El precio de la desigualdad”. Allí describe a modo de anécdota la conducta de un grupo de personas, en particular de funcionarios, al referirse a pagar o no impuestos. Destacando en ese aspecto el estatus moral de esa persona.

Si bien desde inicios de los años 90 a nivel internacional se empezó a discutir la corrupción como un problema de orden global: hubo un trabajo serio para pensarla en términos sistémicos, con elementos que salieran de la lógica del sistema penal y la punición de casos particulares. Según el autor, desde hace varias décadas, cuando esta especie de escándalos incluye a políticos, tradicionales comerciantes de ideas, encierra de modo indudable una propuesta de corrupción con un personaje de estatus moral degradado al cual le cabe una persecución penal como clave para su combate.

El pueblo en base a esas construcciones simbólicas, cuando imagina a un empresario sin moral tributaria en un cargo político, se lo imagina pensando en que busca obtener beneficios extras a la hora de firmar contratos públicos. En sentido democrático aquí vale sobremanera la mirada de los medios. Considerando que en la actualidad los ciudadanos viven una vida vicaria a través de los medios de comunicación: televisión, radio, periódicos y la web. Son ellos quienes tienen una importante responsabilidad en la idea dominante de corrupción y en los temas de los que se debe hablar de modo independiente. Caso contrario apostando a la desigualdad: “El 1% seguirá teniendo lo que el 99% necesita”.

Norberto Ivaldi