El poder del jubilado
De la carta "Jubilados sin mañana", del pasado 10 de marzo, me permito extraer los conceptos y preocupación de la señora Cristina Marty por el estado de utopía en que se encuentra la clase pasiva y su sugerencia...

Viernes 04 de Abril de 2008

De la carta "Jubilados sin mañana", del pasado 10 de marzo, me permito extraer los conceptos y preocupación de la señora Cristina Marty por el estado de utopía en que se encuentra la clase pasiva y su sugerencia de trocar por un año el sueldo de un legislador con el haber de un jubilado. Tal vez, estimada señora, ningún funcionario se va a preocupar en serio por el estatus del jubilado, ni se va a poner las pilas como usted bien lo sugiere, pero existe un camino más directo y positivo para tratar de lograr un mejor posicionamiento del jubilado en la sociedad, que sea motivo de reconocimiento al trabajo y al sacrificio que le costó aportar al sistema durante tantos años para tener derecho a una jubilación digna. El poder del jubilado, precisamente, radica en el caudal que tiene la clase pasiva, que es de unos 5 millones de afiliados. Téngase en cuenta que en las elecciones nacionales de 2003 el candidato que accedió a la primera magistratura del país, sobre 19 millones de votantes obtuvo unos 4,3 millones de votos, equivalentes al 22%. Fíjense si tiene poder o no el jubilado, pues su volumen hubiese representado aproximadamente un 27% y en las elecciones del 2007 se hubiese posicionado en segundo término sobre los cuatro millones que obtuvo la primera minoría. Por ello se estima que no haría falta elaborar ninguna fórmula mágica para que el jubilado pueda tener presencia, haga valer sus derechos y preocupe a la clase política. El jubilado no tiene necesidad de mendigar, tiene suficiente poder, sólo debe ejercerlo en el momento oportuno.

Jaime Remolins,

DNI 3.742.977