Viernes 04 de Abril de 2008
Sepamos, ciudadanos, que no nos protege ninguno de los personaje que nos representan a nivel nacional, provincial o municipal. Esta democracia deja bastante que desear. Muchas veces me pregunto qué hacer, ya que desde que mataron a mi hijo Luciano he descubierto mucha hipocresía, mentira y corrupción. O sea que las garantías que nos dan, según la Constitución, no existen para el ciudadano común. Como me dijera algún abogado en el transcurso de estos más de 20 meses: "si querés llorar, llorá". Dios quiera que se den cuenta a tiempo de que el poder que tienen debe servirles para servir.
Diana Giampietro de Drovandi,
DNI. 12524121
N. de la R.: Luciano Drovandi murió de un tiro en el pecho en Pellegrini y Provincias Unidas en julio de 2006, al resistirse al robo de su moto. Varios menores y un mayor fueron detenidos, y este último fue recientemente condenado. El crimen puso al descubierto la compraventa de vehículos robados.