historia

El pintor de los gauchos

Sábado 21 de Agosto de 2021

Hoy, 21 de agosto, se cumplen 130 años del nacimiento de Florencio Molina Campos, el polifacético y carismático artista que dedicó sus dibujos, caricaturas y pinturas a exaltar las tradiciones y costumbres de la tierra y sus paisanos. Molina Campos nación en Buenos Aires y desde niño pasaba sus vacaciones en estancias de la familia en General Madariaga y Chajarí, Entre Ríos, donde comienza a realizar sus primeros dibujos que fueron tramando los lazos con su vida en el campo. Fue en 1926, trabajando en la Sociedad Rural, cuando inaugura su primera muestra: “Motivos gauchescos (caricaturas)”, en el marco de la Exposición Nacional de Ganadería. Cuatro años más tarde, la firma argentina de Alpargatas contrató al dibujante para pintar 12 obras, una para cada mes del año 1931, su primera presencia en un almanaque que continuó hasta 1936 con contratos anuales. Luego retomó el hábito entre 1940 y 1945. Cerca de 18 millones de láminas, con sus obras, le dieron una difusión única. Los almanaques se verían en las estaciones de trenes, almacenes de ramos generales, pulperías. Quién no recuerda aquellos almanaques con las imágenes de esos gauchos de bigotes machazos, narices coloradas, rastras vistosas, caballos enjalzados, cabezones, flacos, con ojos saltones, grandes pezuñas y costillas marcadas. El artista recorrió innumerables pueblos y lugares del interior para contactarse con los paisanos, sus formas de vida y sus costumbres, Pernoctaba en los ranchos, participaba de fiestas, bailes, casamientos, domas y visitaba escuelas de campo que le refrescaban los recuerdos y eran modelo para sus obras. Asimismo, los afiches difundían una prenda de vestir usada por las distintas clases sociales, no sólo por el gaucho. La popularidad de Florencio lo llevó a tentar suerte en otras latitudes, especialmente en Estados Unidos, donde de la mano de Walt Disney difundió las costumbres nuestras a través de dibujos animados (El gaucho volador; Goofy se hace gaucho; El Gaucho Reidor y Los Tres amigos). La obra de Molina Campos refleja su aguda capacidad de observación que retroactiva las posiciones con un humor casi inocente y con algo de melancolía. Una memoria cuasi fotográfica y un amor profundo por nuestras tradiciones.

Raúl Pedemonte

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