Cartas de lectores

El país que tenemos

Creo que tenemos un país privilegiado. Tenemos todas las razas, todos los credos, vivimos como hermanos, con mucha riqueza, muy mal repartida.

Lunes 07 de Mayo de 2018

Creo que tenemos un país privilegiado. Tenemos todas las razas, todos los credos, vivimos como hermanos, con mucha riqueza, muy mal repartida. Tenemos ladrones, asesinos, droga, pero analicemos cómo se formaron. La niñez desvalida tendría que ser una razón de Estado, hay que solucionarlo hoy, no dentro de 30 años. Sugerí al presidente Mauricio Macri que empezáramos con las escuelas con doble escolaridad, con desayuno, almuerzo y merienda, que sería lo único que el niño tendría en su panza. Donde no hay cocina, que actuaran las cocinas de campaña de nuestro Ejército. No se dieron cuenta de que ya pasaron más de treinta años de los gobiernos de facto. Los responsables fueron a la cárcel, algunos murieron encerrados. Por más que haya libertad y periodistas corruptos, nadie puede negar que nos vaciaron el país. Hoy son todos inocentes, todos critican, como si nos hubieran dejado el paraíso. Este presidente liberó el dólar, favoreció al campo. Hay que ser muy hipócrita para no saber que el campo siempre fue el sostén económico de la República. Perón activó la industria, pero siempre con el sostén del campo. Sugiero, hay que modificar los planes de enseñanza, que no sirven. La prueba: Chile primero en Sudamérica, China primera en el mundo de la educación. Debe enseñarse en las escuelas cómo armar una huerta familiar y comunitaria, enseñanza del yoga y meditación. Debemos tener servicio militar. Hay que salvar a la juventud Ni-Ni. Respecto de la energía, que es cara, sugiero que se activen e incrementen la explotación del viento, coloquen equipos y los exploten por 50 años, como se hizo con los ferrocarriles ingleses por 100 años. Gracias a esa concesión, tuvimos trenes de primera categoría. Con el viento tendríamos energía limpia, el gobierno cobraría impuestos, sin invertir capital. Pensemos en el futuro inmediato, con inteligencia. Tratemos de merecernos este magnífico país, con ideas, con trabajo, sin odio, con amor, sin violencia. Tengamos fe.
Carlos A. Borisenko
Capitán de ultramar
DNI: 4.340.294



En la búsqueda del ARA San Juan

A priori la apertura de sobres en el día miércoles 2 de mayo con las propuestas por los distintos interesados en la búsqueda del ARA San Juan encubren una sospechosa oferta que como no podía ser de otra manera es de una empresa argentina que pidió 21,37 millones de dólares. Las demás, norteamericanas, no pasaron de un promedio de dos a cuatro millones de la misma moneda. Esperemos que no se la otorguen porque sería un escándalo mayúsculo. De cualquier modo creo que hay motivo suficiente para que la investiguen para saber cómo armaron la oferta que es 1.000 por ciento mayor a la más baja. Lo primero a tener en cuenta es que tienen información privilegiada porque se dedican a dragados y balizamiento, segundo están en el país por lo que estimo que no tienen costos de logística adicionales salvo que haya estado direccionada desde Ezeiza. Como las ofertas son públicas, también lo son las opiniones; generar ganancias con el dolor de la gente es de una miserabilidad sin límites, también es parte de nuestro ADN. No sé si este tema está auditado por una comisión formada por familiares, de no ser así deberían estar como parte interesada para evitar a los carroñeros de estas pampas.
Roberto Rubén Sánchez
DNI: 8.634.022


Al mundo nada le importa

Cartas de los Lectores es una maravilla de la redacción de La Capital, que expresa geniales vivencias y temas de casi verdades absolutas de personas del mundo que expresan con todas las seguridades sus versiones de hechos, acciones, abusos, fraudes, engaños que encuentran en sus vidas del diario vivir. Gracias por sus publicaciones todas, pero el tema y experiencia es que a nadie le importa nada. La gente no escucha nada ni a nadie, sólo a ellos mismos en su problemática. De la vida no pueden entender nada, es la ley de la vida como el caso de la Torre de Babel, que no podían terminarla por un castigo en que todos hablaban un idioma distinto, y no es, paradójicamente, que es verdad que nadie podía seguir en sus tareas ya que no se entendían entre sí, ellos oían entre sí, pero no entendían porque no escuchaban las esencias de los temas. Es lo que ocurre con todas las personalidades o simples personas que debaten entre sí, nadie contesta el tema sino que contesta con otra cosa distinta. El mismo caso de muchas personas que han escrito a Cartas de los Lectores. Todas sin distinción tienen un valor por la verdad a todas luces que determinan sus expresiones, quejas, vivencias y/o falsedades humanas, pero nadie las cree o mejor dicho nada cambia, nadie aprende, nadie escucha: es imposible penetrar la mente humana. Y vemos que nadie aprende, sólo nosotros los abuelos de esta edad, pero a nosotros tampoco nos escucha nadie, ni nuestros hijos o nietos que es lo más grande que nos dio la vida. "Abuelo esperá, abuelo, no te escucho, no tengo tiempo. Estoy apurado ahora", todo es distinto, en realidad nadie nos tiene en cuenta. No dejan que se les transmita experiencia, verdades o conocimientos, es como no haber existido, y para los gobiernos y la ley de jubilaciones somos material descartable, sin voz ni voto ni vivencias, y desconociendo que nosotros, generaciones pasadas, hemos construido todo el mundo del que ellos gozan y está a su alrededor.
Walter Oscar León
DNI: 5.981.998


Entre el pasado y el presente

La relación entre la vida personal y la vida pública de escritores, políticos, militares, próceres, discípulos, o simplemente la relación de padres a hijos, hijos a padres, hermanos o simples enamorados, pueden depararnos maravillosas sorpresas, absolutas decepciones o extraordinarias revelaciones volcadas en palabras escritas en papel. Repasé la lectura de algunas cartas y ¡encontré tesoros! Tesoros personales, ajenos, públicos, privados, pero dignos de ser compartidos. Con perfecta caligrafía, o sin buena letra, palabras que una vez volcadas al papel, pueden ser la demostración de nuestros sentires, emociones, afectos, tristezas, alegrías, logros. Otras marcan el comienzo de una relación, de una ruptura, la desolación de un soldado en el frente que cuenta a sus seres queridos los difíciles momentos que está viviendo, comunicación con mayúscula. Cuando leo una carta, o escucho leerla por algún medio de comunicación, de poetas, escritores reconocidos, o personas que sintiendo que tal vez no volverían a ver a sus seres queridos, por diferentes causas o circunstancias, tienen la fuerza de estremecerme o de transportarme a ese lugar descripto, a esa situación, que puede ser triste, alegre, tierna, pasional, sincera, emotiva por ende he llorado, he reído, he palpitado, he viajado. ¿Se impone la razón o la emoción? ¿Se puede estar lejos o tal vez muy cerca? Hay algo en la palabra escrita que no solo captura la imaginación sino también el corazón y a veces enciende la pasión. Correspondencia es comunicación. Cartas enviadas por correo, que atravesaban océanos, países, ciudades, que demoraban días y días en llegar a destino, con perfume tal vez, con un pétalo de flor, con una fotografía, con estampillas curiosas, con gráficas increíbles, con sellos, que descubren al ojo inquieto, el lugar de procedencia del sobre. Si leemos, por ejemplo, el realismo mágico de Gabriel García Márquez, donde los personajes de su novela "El amor en los tiempos del cólera", Fermina Daza y Florentino Ariza se cartearon por meses hasta enamorarse. No hubo ni caricias ni un beso, solo hubo cartas, que eran todo para ellos y fueron el vínculo perfecto que hizo posible la concreción de su amor. En la recopilación de cartas de Franz Kafka, del libro "Cartas a Felice¨, donde queda revelada la pasión del escritor, ellas desnudan su necesidad personal de trasmitir en palabras escritas, su profunda necesidad de encuentro con el ser amado. La esposa de Mariano Moreno le escribe encendidas cartas, que él nunca llegará a leer, porque morirá en alta mar rumbo a Londres, donde le revelaba la situación política que se desarrollaba en Buenos Aires y su profunda tristeza por la distancia que les impedía el disfrute de entregarse a ese amor correspondido. El Nobel Pablo Neruda, a su gran amor, Albertina Azócar, le envió 111 cartas de amor, en el transcurso de 12 años, y en una de ellas, escribió: "Malo, mi niña, porque me siento muy fatigado y a veces amanezco con deseos de olvidarte (...)". Con el devenir de la inmediatez que proporcionan los teléfonos móviles, las computadoras, las tablets y cualquier otro método tecnológico en la actualidad, a través de e-mails, mensajes de texto, blogs, twitter, WhatsApp, Facebook, etcétera, que son un modo alternativo de comunicarnos, casi todos caemos en la tentación de acortar palabras, cambiarlas por otras tipo de código, o transformarlas en un "dibujo" llamado emoticón, que expresa el sentimiento que nos domina en el momento del envío, como un nuevo lenguaje comunicacional, sólo válido para quien acepta la alternativa rápida e inmediata de llegar al otro/otra, e inclusive la alternativa de... mandar a un grupo de contactos el mismo mensaje, al mismo tiempo. Esto provoca que queramos tener una respuesta inmediata a nuestra pregunta transformándonos en seres ansiosos y "adictos" a celulares y computadoras, que nos anulan la magia de la espera. Pienso que las cartas nos abren un universo de opciones para expresar amor, amistad, solidaridad y todo el amplio espectro de sentimientos humanos: relaciones epistolares, amistad epistolar, amor epistolar, pasión epistolar y todo lo que nuestra imaginación nos permita a través de la palabra escrita.
Liliana B. Olivieri


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