Cartas de lectores

El manicomio argentino

Lunes 08 de Octubre de 2018

Veamos esta metáfora. ¿El país es como una empresa de todos? Yo estimo que una gran mayoría afirmaría que sí. El país es una gran empresa colectiva. Si una gran empresa funciona aceptablemente bien, usted indudablemente siendo parte de la misma, heredará sus frutos. Ahora bien, usted imagine al conductor de dicha empresa y a sus colaboradores (ahora llamados ceos), que vendrían a ser las tangentes de los tres poderes de la República. Si todos no funcionan en armonía, evidentemente también la empresa verá obstruido su desarrollo, y encima si usted observa que en dicho desarrollo, existen tres vertientes a tener muy en cuenta, respecto de su mecanismo social. Un gasto del 7 % del producto de ingresos de la empresa, que debe designarlo al tercio que debe sostener en pié (jubilaciones, pensiones, planes y subsidios de todo tipo), y lo sostiene con sus impuestos de "la siempre masacrada clase intermedia". De la clase alta, ni hablemos, porque en su gran mayoría estas personas son habitantes del mundo, que nunca le han aportado prácticamente nada a la gran empresa colectiva, y en los momentos más críticos, como vemos, tampoco le van a aportar. Perfecto. Ahora, dígame si usted quebró, y tiene que solicitar un crédito extraordinario casualmente para no dejar en banda a aquellos del primer segmento, y encima a sus ceos, una gran mayoría totalmente ineptos (sus múltiples asesores lo atestiguan), les tiene que pagar sueldos fabulosos. ¿Usted que hace? ¿Elige tirarse al río o a un precipicio? Señores del manicomio argentino, ustedes tienen la palabra.

Felipe Demauro

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