El lugar de los representantes
El jueves pasado se produjo un verdadero paso de comedia (casi tragicómico) en el Concejo Municipal cuando el oficialismo quiso a toda costa sumar porotos para lograr el aumento de la tarifa del transporte urbano.

Martes 15 de Julio de 2008

El jueves pasado se produjo un verdadero paso de comedia (casi tragicómico) en el Concejo Municipal cuando el oficialismo quiso a toda costa sumar porotos para lograr el aumento de la tarifa del transporte urbano. Al otro día se vio al intendente un poco ofuscado por el tema. Ante estas cosas, uno debe preguntarse a quién representa un representante. Otra pregunta que puede surgir es qué intereses defiende, si el de los rosarinos o el de los empresarios. Ante cada aumento se esgrimen las mismas excusas (ya no argumentos), que los costos no dan, que para mejorar el servicio es necesario aumentar, etcétera. Desde el último incremento, también sostenido con la misma esgrima verbal, no ha habido mejoras en el transporte urbano de pasajeros. Esperar más de diez minutos la llegada de un coche es lo habitual durante el día en pleno centro. ¿Qué se puede esperar en un barrio a las doce de la noche? Siempre es aumentar para mejorar, nunca mejorar para aumentar. Y las mejoras jamás llegan. Probablemente sea la hora -más en un gobierno socialista (¿?)- de comenzar a cambiar el tema del transporte urbano de raíz. El transporte público debe estar en manos del Estado porque es un servicio. No debe estar en manos privadas porque los empresarios (y esto no está mal) buscan ganar con su empresa. Pero el transporte público en manos del Estado no necesitaría dar ganancias. Cuanto mucho, no debería dar pérdidas. De esta manera se lograría la función social que el transporte urbano de pasajeros debe tener: un transporte económico y eficaz al alcance de todos. Y sin intereses de por medio.

Gustavo Rosa,

DNI 16.536.260