Lunes 13 de Octubre de 2008
En su libro "El desarrollo del pensamiento económico" Henry W. Spiegel considera a John Maynard Keynes (1883-1946) uno de los economistas más influyentes del siglo XX. Educado en Eton y Cambridge siguió el consejo de Marshall e hizo de la economía política su profesión. Académico y hombre de negocios, gran orador y brillante escritor, Keynes dejó un recuerdo imborrable tanto en el aula como en la Cámara de los Lores. Le tocó vivir en una época signada por dos guerras mundiales, una feroz depresión económica y la aparición de regímenes políticos contrarios a la democracia capitalista (el fascismo, el nacionalsocialismo y el stalinismo). El capitalismo liberal, sustento de Occidente, estaba en peligro. Sus paredes se agrietaban y nadie parecía estar en condiciones de hacer algo al respecto. A diferencia del genial Carlos Marx, que consideró (¿con razón?) que había llegado el momento de extender al capitalismo su certificado de defunción, John Maynard Keynes concluyó que, muy por el contrario, había llegado la hora de su rescate. En opinión del profesor Spiegel la obra keynesiana tuvo como objetivo medular devolver la salud al capitalismo agonizante. En estos momentos el mundo globalizado está siendo azotado por una crisis financiera cuya magnitud es, según los expertos, similar a la que provocó el colapso de 1929. Pareciera que la historia se repite. ¿Aparecerá un Karl Marx queriendo sepultar al capitalismo o un John Maynard Keynes dispuesto a salvarlo? La evolución de la crisis financiera indica que lo que se pretende es salvar al capitalismo, cueste lo que cueste, aunque ello implique la ejecución de políticas contrarias al dogma liberal. Sin embargo, a diferencia de la Gran Depresión de los años treinta, todavía no ha aparecido el intelectual de fuste dispuesto a poner su cerebro a disposición de los dueños del planeta para ayudarlos a salvar al capitalismo. Todavía no ha aparecido el John Maynard Keynes del siglo XXI, en suma.
Hernán Andrés Kruse,
hkruse@hotmail.com