historia

El hombre detrás del prócer

Domingo 05 de Septiembre de 2021

Al leer cartas y documentos relacionados con la vida de José de San Martín comprobé que el hombre y el militar se fundían en una personalidad íntegra que mantuvo hasta el fin de sus días. Fue en el año 1812 que al llegar de Europa, se le encomendó la tarea de crear el Regimiento de Granaderos a Caballo. Con el rango de teniente coronel libró la única batalla en suelo argentino, éste fue formado a imagen y semejanza de su jefe, quien expresó: “De cuánto son capaces mis granaderos sólo yo lo sé, quien los iguale habrá, quien los supere no”. Antes de partir con los granaderos se casó con María de los Remedios de Escalada, de 15 años, después de un corto noviazgo. Le escribió a su amigo Mariano Necochea: “Esa mujer me ha mirado para toda la vida”. En la batalla de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813, el soldado Juan B. Cabral desmonta para que San Martín aprisionado debajo de su caballo caído se reincorpore, interponiendo su cuerpo para salvar al general de las bayonetas realistas, recibiendo dos heridas mortales. En agradecimiento, envió una carta a la Asamblea del Año XIII, después de la victoria de San Lorenzo, solicita, “se recompense a las familias de los muertos en batalla: “(...) No puedo prescindir de recomendar particularmente a la familia del granadero Juan Bautista Cabral, natural de Corrientes, que atravesado el cuerpo por dos heridas no se le oyeron otros ayes que los de “viva la patria, muero contento por haber batido a los enemigos...”. En 1814 San Martín es nombrado gobernador de Mendoza y su misión fue organizar el Ejército de Los Andes. Invadió Chile a través de la cordillera en 1817 y vence a los realistas en la batalla de Chacabuco, y al año siguiente en la batalla de Maipú. La faceta de San Martín hombre incorporó un nuevo nombre en su historia, Josefa. Increíblemente la historia ha ignorado a María Josefa Morales de los Ríos, quien tuvo un rol fundamental en la lucha por la Independencia y un lugar de privilegio en su corazón. Estos entretelones de la historia íntima y pública de San Martín aporta una nueva dimensión en la sucesión de hechos históricos que forjaron nuestra independencia, la de Chile y el Perú. María Josefa, viuda de Pascual Huidobro, fue casi anónima en la vida, casi anónima en la historia y casi anónima en la muerte. Otro rasgo de su vida militar fue su humildad, “A mi regreso de Buenos Aires encontré que la generosidad había puesto a mi disposición una vajilla de plata: no estamos en tiempo de tanto lujo: el Estado se halla en necesidad y es necesario que todos contribuyamos a remediarlas. Por lo tanto, con esta fecha, doy orden para que se ponga a disposición de V. E. dicha vajilla, como asimismo el sueldo que se me tiene señalado por este Estado”. Despues de la Entrevista de Guayaquil en 1822, decidió retirarse de todos los cargos y volver a su país. En febrero de 1824 el Libertador se embarcó a bordo del navío “Le Boyonnais” hacia Europa para educar a su hija Mercedes Tomasa. tras un breve lapso en Londres y después fijó su domicilio en Bruselas. Se trasladó a Francia en 1830, donde murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne Sur Mer. Sus restos fueron trasladados el 28 de mayo de 1880 a la Catedral de Buenos Aires y colocados en el Mausoleo obra del escultor francés Carrier Belleuse.

Liliana Olivieri

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