El fantasma de la impunidad
La corrupción sólo disminuye no dando cabida a la impunidad. La no impunidad, a mi juicio, sólo se ejerce aplicando sanciones. La sociedad de premios y castigos, a veces parece utópica.

Martes 05 de Agosto de 2014

La corrupción sólo disminuye no dando cabida a la impunidad. La no impunidad, a mi juicio, sólo se ejerce aplicando sanciones. La sociedad de premios y castigos, a veces parece utópica. Quienes tienen el poder de disminuir la impunidad, en ocasiones miran al sudeste. Las razones son múltiples, y las causas de esta inconducta, pasan a un segundo plano. Lo primero es implementar el castigo legal, cuando corresponde, y sea quien fuere. Lo que antes era poco común hoy es casi asiduo. Hay apañamiento. Tal apañamiento es un cachetazo social, que tiende a sumarse. Pero lo absurdo, es que la solución está en poner en práctica lo que la ley dice en casos no ortodoxos o que trascienden aún más lo “no ortodoxo”. Sentirse a veces en un desierto, no es lindo. Salvo que quieras despejarte de una jornada laboral cargada, o de algo parecido. Si no, lejos de ser placentero el metafórico desierto aludido, pasa a ser una grossa burla, una tomada de pelo, cuando no, una grave conducta digna de urgente revisión.

Nora Cardarelli / DNI 14.510.012