El espíritu belgraniano
La prepotencia no es una buena costumbre; menos cuando de política se trata. ¿Cuántas veces nos habremos arrepentido de la propia al ver que terminamos rompiendo algo impensado por no poder contener la ira, o el entusiasmo?

Martes 17 de Junio de 2008

La prepotencia no es una buena costumbre; menos cuando de política se trata. ¿Cuántas veces nos habremos arrepentido de la propia al ver que terminamos rompiendo algo impensado por no poder contener la ira, o el entusiasmo? Las personas que han pasado por la historia del honor fueron seres particularmente desprendidos de bienes, poderes económicos e, incluso, de fuerza física; es decir, desprendidos de prepotencia. Sólo ellos han podido quedar indemnes en la memoria colectiva de los pueblos. Manuel Belgrano es uno de ellos. Es uno de aquellos que sólo esgrimieron la idea del bien común y la educación del pueblo y que acompañaron a los soldados compartiendo la camilla sangrienta en el campo de batalla. Belgrano, por la Nación, tomó decisiones que irritaron a su gobierno. Hoy el recuerdo de quienes lo amonestaron, nos mueve a risa. Quizás, quien creó nuestra bandera, al significar las baterías que aquí instaló para combatir al mayor imperio de occidente, haya intuido que alguna vez, este mismo lugar serviría para dirimir conflictos interiores acerca de quien tiene la pelusa más grande en el ombligo. En cambio, ¿lo habrá intuido el arquitecto Angel Guido cuando pasaba sus horas oyendo música, mientras miraba los avances de la belleza fálica de su obra, o cuando conversaba allí con los obreros? Seguramente no lo intuyeron tampoco Francisco Netri cuando asesoraba a los colonos en su lucha contra los dueños de la tierra; ni tal vez aquella joven mujer de origen humilde que, 20 años después y asomándose al poder, logró hacer caminar a un pueblo entero cruzando campos y riachuelos. En estos días belgranianos que transitamos somos muchos los sorprendidos que esperamos, a pesar de todo, que podamos disfrutar este 20 de Junio con alegría y en paz, desplegando una vez más y con orgullo, en estas barrancas del Paraná, a la bandera más larga del mundo.

María Inés Jasienovicz (concejala del Bloque Socialista)