Miércoles 13 de Mayo de 2020
Tomás Felipe Carlovich integró la trilogía mágica del Club Atlético Central Córdoba junto a dos figuras legendarias: Gabino Sosa (el payador de la redonda, según el escritor Julio Rodríguez) y Vicente "Capote" De La Mata. Un manto de pesar cubrió a Rosario y al mundo del fútbol argentino y de otros países por el fallecimiento del "Trinche", un hombre humilde y generoso, y un jugador virtuoso a quien las lesiones lo privaron de brillar en equipos encumbrados de primera división. Es famosa la anécdota sucedida una noche de 1974. En efecto, en el estadio de Newell's Old Boys se jugó un partido amistoso entre la selección nacional que se preparaba para el Mundial de Alemania del mismo año, y el seleccionado de Rosario, integrado por jugadores de la talla de Kempes, Zanabria y otros profesionales de Ñuls y Central. Además habían convocado a un número 5 desconocido para la mayoría de los componentes de la albiceleste. Pero esa noche lo conocieron y no lo olvidaron jamás. Es que el Ttrinche puso en el césped su mejor inspiración, y hasta ejecutó su famoso "doble caño" que hacía en una misma jugada, con lo que hizo delirar a la concurrencia que llenó el estadio rojinegro aquella histórica velada futbolística. Dicen que el entrenador de la selección, Vladislao Cap, le pidió a sus colegas rosarinos (Montes, de Ñuls, y Griguol, de Central) que en el segundo tiempo cambiaran a Carlovich porque con su juego exquisito el partido "era un robo" y ya iban perdiendo 3 a 0. Los entrenadores accedieron, el partido se emparejó y en definitiva los locales ganaron por 3 a 1. Al menos en nuestra ciudad, el fallecimiento de Tomás Felipe Carlovich desplazó de los medios a las crónicas de la pandemia por el coronavirus. Ya estará el Trinche en los ignotos lugares del más allá, jugando con Gabino, Capote y tantas estrellas del fútbol que se fueron primero. Y seguro que de tanto en tanto ensayará su genial "doble caño". ¡Hasta siempre Trinche, todos te extrañaremos.
Edgardo Urraco
Gracias por salvar vidas
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a los oficiales Fernando Pereyra y Elida Maidana, personal del Comando Radioeléctrico de la UR II de Rosario, por haberle salvado la vida a mi hija Vittoria Perez el 24 de abril del corriente año. Mi gran sorpresa fue cuando el 26 de abril vinieron al Hospital de Niños "Víctor J. Vilela" para saber cómo seguía evolucionando, dejándole un presente al no poder verla por el protocolo del Covid-19. El 6 de mayo volvieron a casa a visitar a mi pequeña. Muchas gracias por tan lindas personas que Dios puso en nuestro camino.
María Victoria Hernández
DNI 30.715.515
Que se pudran en la cárcel
El Trinche Carlovich, una gloria del fútbol de nuestra ciudad, un talentoso admirado por el mismísimo Maradona, fue víctima de un brutal asalto. El agresor le pegó al Trinche quien cayó pesadamente golpeándose fuertemente su cabeza contra la acera. En la mañana del viernes 8 de mayo se confirmó la peor de las noticias: Carlovich había fallecido. Una muerte absurda, total y absolutamente injusta. Una vez más quedó dramáticamente en evidencia la indefensión a la que estamos expuestos los rosarinos. Una vez más quedó en evidencia la impunidad con la que actúan estas escorias humanas. Una vez más quedó en evidencia la inoperancia de las fuerzas de seguridad. Y una vez más también quedará en evidencia la incapacidad del sistema judicial para aplicar a estas escorias el único castigo que se merecen: cadena perpetua. Pero una cadena perpetua de verdad. Que las escorias humanas que acabaron cobardemente con el Trinche sean juzgadas como corresponde y que se pudran en la cárcel hasta que se mueran. No merecen ser resocializadas y ser premiadas con salidas transitorias por buen comportamiento. Estas escorias humanas no merecen estar entre nosotros, porque no son como nosotros. Son asesinos despiadados, seres incapaces de distinguir entre el bien y el mal. Son seres para quienes la vida no vale absolutamente nada. Así como mataron a Carlovich para robarle pueden secuestrar a una joven del vecindario para violarla. Quiera Dios que en esta oportunidad se haga justicia en serio. El Trinche se lo merece.
Hernán Kruse