Lunes 11 de Octubre de 2021
La palabra camino proviene del latín, camminus, que a su vez procede del celta y se refiere al sustantivo camino que desde las rutas romanas hasta las autopistas del presente ha sido un símbolo de comunicación y un vínculo importante en el progreso de todas las regiones. Las “calzadas” romanas fueron decisivas en el crecimiento del imperio facilitando el desplazamiento de los ejércitos, y agilizando el comercio. La famosa Vía Apia es considerada el emblema universal de los caminos; fue construida en el 312 a. C. para comunicar Roma con el puerto de Bríndisi en el Mediterráneo. Pero los Incas no le fueron en zaga a los romanos, al punto que a partir del siglo XV construyeron 30 mil kilómetros que interconectaron a seis naciones: Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. Esa gran creación de vialidad fue llamada “el camino de los Incas” y mereció ser considerado patrimonio de la humanidad por la Unesco. El más famoso camino incaico es el que une Cuzco y Machu Picchu. Son 43 kilómetros, cuya notable edificación sobre una montaña, hasta ha sido atribuida a extraterrestres. La importancia vial se extendió por el mundo que entendió fácilmente la imperativa realización de caminos. El poeta sanluiseño Rafael Arancibia Laborda en su canción “Camino de carros” se refirió a los viejos caminos perdidos más allá de las lomas, donde los tordos y las calandrias se fueron a otros lugares. Y salvando la distancia, me atrevo a pensar que esos caminos extrañan el lento andar de los carros, el estrepitoso correr de los malones, el paso de los arrieros, el de las bravas montoneras; y como escribiera el propio Arancibia Laborda, el airoso flamear de nuestra bandera cabalgando victoriosa. Los caminos fueron y serán reflejados por fotógrafos, dibujantes y pintores, situándolos al costado de vías férreas, en peligrosas cornisas y en tantos espacios donde la geografía los requirió; como en Traslasierra, donde el famoso Camino del Peregrino, de 28 kilómetros, evoca la inolvidable figura del “cura gaucho” José Gabriel Brochero. El mundo tiene, entre otros, caminos históricos como el “de Santiago” en España, y “el de los Jesuitas”, que comprende la región de Argentina, Paraguay y Brasil. En nuestro país, cada 5 de octubre se conmemora el Día del Camino, debido a que en igual fecha de 1925 se llevó a cabo en Buenos Aires el Primer Congreso Panamericano de Carreteras. La ingeniería vial evolucionará hasta lo impensado; las huellas rurales argentinas un día estarán por fin todas pavimentadas, y el 5 de octubre de la mano de esos avances, cada vez será más valorado como el Día del Camino.
Edgardo Urraco