Jueves 27 de Marzo de 2008
La confiscación que se les hace a los productores rurales golpeará sobre la industria, la construcción, el consumo y en definitiva sobre toda la población, ya que en nuestro país el motor de la economía es el campo. Para peor, nadie sabe adónde van esos fondos confiscados. ¿A mantener punteros en el gran Buenos Aires, a comprar políticos como Borocotó, Lavagna o los radicales K, a pagar deudas contraídas con Chávez? Si nunca se conoció bien el manejo de los fondos de Santa Cruz, menos se sabrá del destino de las retenciones al campo. Son cientos de millones de dólares en manos de un grupito al que nadie puede controlar ni investigar. Mientras tanto, la presidenta viaja por París, ajena a la inflación verdadera, la inseguridad y la creciente crisis.
Alberto Bruno, albrunros@yahoo.com.ar