Carta de lectores

El desprestigio como recurso

Martes 20 de Octubre de 2020

La primera Constitución democrática del mundo moderno, Pennsylvania 1776, concebía un La La primera Constitución democrática del mundo moderno, Pennsylvania 1776, concebía un sistema donde se elegía un consejo de censores. Luego las grandes revoluciones como la americana y la francesa, pusieron énfasis en la denominada “Organización de la Desconfianza”, articulando instituciones que organizaban la confianza versus las que ejercían la desconfianza. Actualmente, el ciudadano percibe como más efectiva la demostración crítica ante el poder político. Resulta más fácil forzar la retirada o el fracaso de un proyecto de ley, que intentar aceptar una ley necesaria. Se presume más efectivo controlar el poder utilizando la crítica de los medios de comunicación, de manifestaciones, actos públicos, proclamas sectoriales y marchas desestimando esperar los próximos sufragios. Aquel tradicional instrumento de desconfianza en manos del ciudadano que supondría una no reelección, resulta ser hoy exageradamente lento, y evidentemente de confusa eficacia. Desprestigiando así el tradicional voto, intenta medios alternativos de influencia más inmediata. Definitivamente este no es el camino ideal, el control fáctico del poder reniega de los valores ideales atribuibles a la verdadera democracia. Los hechos demuestran diariamente que sabemos más de antidemocracia, que de construir sobre un proyecto creado para ser el modo más coherente de todas las formas de convivencia. Vivimos un sistema de diaria crítica pública y denuncias de desprestigio de la esfera pública, donde los políticos están siendo desbordados por sus propias imperfecciones. Enfocando su objetivo inmediato en liberarse de coacciones insoportables, omitiendo ejercer responsabilidades sociales. Probablemente el desprestigio pueda considerarse un recurso, pero hoy por hoy sólo representa una grave patología de nuestra actual sociedad.

Norberto Ivaldi

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