Cartas de lectores

El derecho de los jubilados

Se ha escrito mucho sobre la jubilación. Sobre la verdad, sobre la mentira, siempre en contra del jubilado.

Viernes 26 de Enero de 2018

Se ha escrito mucho sobre la jubilación. Sobre la verdad, sobre la mentira, siempre en contra del jubilado. Como simple ciudadano de a pie, analizo el tema sin defender ninguna postura política. Por ley, el que trabaja y el empleador pagan al Estado, un porcentaje de sus ingresos para que, a partir de los 30 años de aporte, puedan jubilarse. El que aporta, no recibe ningún interés por el capital aportado. Cuanto más se gana, más se aporta. La realidad, en todos los gobiernos, con excepción del actual, estafaron a los jubilados, no pagando los haberes que correspondían. Tan vergonzoso, que Cristina como presidente, clasificó a los que hacían juicio al Estado, por no cobrar el ganancial legal, como cuervos, vetando el 82 por ciento móvil aprobado en el Congreso de la Nación. Siempre robaron al jubilado. Siempre se usó el dinero para las grandes obras públicas, donde se pudieron cobrar comisiones. El colmo fue el de Cristina, donde con dinero del Anses se cobraron miles de millones de comisión, llamado vulgarmente "coimas". El que recibía con distintas empresas de construcción la totalidad de la obra pública fue Lázaro Báez, que hecha o no la obra, la cobraba. Hoy está procesado, preso. El dinero se sacaba para la obra pública, con bajo interés, y jamás se consideró la inflación promedio del 24 por ciento anual. O sea, si alguna vez se devuelve devaluado, la Anses y los jubilados serán las víctimas. No puedo olvidar las jubilaciones dadas a extranjeros y nacionales que jamás aportaron un peso. El kirchnerismo lo utilizó como arma política, para aumentar los adeptos y aplaudidores del sistema. Algunos funcionarios, por ignorancia, creen que pagar a los jubilados es una carga para el Estado. Craso error. El jubilado normal aporta más de 30 años. Ese dinero, el Estado lo usa como quiere. Tiene la obligación de devolver con un haber mensual al jubilado. El mal uso del dinero es responsabilidad del gobierno de turno. El uso del dinero con fines políticos merece la condena penal sin atenuantes. Los que opinan, en la Argentina y en el extranjero, son todos jóvenes, adultos, que les parece lejana la jubilación, opinando sin saber. Saben la letra, pero desconocen la profundidad del tema. Hoy se paga una pesada herencia de despojo y robo. Los jubilados no tienen la culpa de haber tenido muchos gobiernos que utilizaron su capital para fines inconfesables. Esperemos que las autoridades y la Justicia cumplan con equidad, verdad y honestidad, el derecho de los jubilados. Será justicia.

Carlos Borisenko
DNI 4.340.294


Agradecimiento al sanatorio Ipam

El 9 de enero pasado sufrí la pérdida física de mi padre, Walter Masini, quien fuera asistido desde el 27 de diciembre en el Sanatorio Nuestra Señora del Rosario - Ipam, por los médicos de guardia en un primer momento, para continuar el tratamiento en manos de su médico especialista, Sergio Ciarlo, acompañado por el doctor Rosso. Quiero agradecer a ellos y a todos los miembros del sanatorio que tan humana y eficientemente cumplieron su labor: mucamas, nutricionistas, enfermeros y médicos clínicos, en especial a la doctora Silvina Borré y a su equipo, en quien la verdadera vocación fue puesta de manifiesto en todo momento. Infinitas gracias.
Adriana Patricia Masini
DNI 13.788.968


Trenes eran los de antes

El presidente de Trenes Argentinos anunció que el tren a Retiro demorará una hora menos. Qué lejos estamos de los años 40, del tren que partía a las 17.15 de la Estación Central Córdoba y llegaba a Retiro a las 20.45.
Agustin Previgliano


Hasta que se acabe la miel

Preguntaron a García Márquez, cuánto dura una luna de miel, el escritor contestó: "Simple, hasta que se acabe la miel". Un claro ejemplo de esta deducción surge analizando declaraciones del jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, aludiendo a los dichos del inimputable y hasta hace poco incondicional militante social del PRO, el gremialista Luis Barrionuevo. Este acaudalado personaje (a juzgar por las revelaciones de algunos de sus colegas y compañeros de lucha) que nos tiene acostumbrados a estridentes y oportunas declaraciones según soplen los vientos de su conveniencia. Peña en una demostración de evidente y rencorosa discriminación, atribuye a Barrionuevo haber hecho una declaración "berreta" (según el diccionario comportamiento vulgar y poco refinado). Además, agregó el calificativo de "mafioso". El por qué del termino "discriminación" viene a colación teniendo muy frescas las declaraciones del jefe de Gabinete cuando se refirió al exabrupto procaz, inmundo, de muy baja calaña y demostrativo de una educación con graves problemas de sociabilidad, expresados por el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca. Allí, Peña calificó el hecho de que el señor Triaca haya mandado a su empleada a visitar de modo imperativo, inadecuado y repugnante, el órgano sexual de su progenitora, como una expresión propia de un estado de ánimo alterado, considerándolo "un interlocutor muy valioso para el gobierno", premiándolo con unos días de vacaciones en Chapadmalal (refugio preferido y retiro espiritual del actual gobierno). Resulta evidente que dentro de las lunas de miel establecidas en un programa preelectoral, para algunos la miel se ha terminado y para otros, en honor a la honradez, debería estar por tocar fondo.
Norberto ivaldi


Triaca debería ir ante la Justicia

El Gobierno que tenemos acaba de declarar que apoya al Ministro Triaca después de la agresión que el mismo produjo contra su casera. Además, dijo que será mantenido en su cargo ya que sólo se trató de un exabrupto, que no debía ser tenido en cuenta. Se olvidan desde el gobierno que Triaca le dio a esta mujer un cargo en un sindicato intervenido para "compensar" sueldo y que no tuviera que pagar él de su bolsillo. Ahora bien, yo me pregunto si un ciudadano común agrediera verbalmente como lo hizo el ministro, ¿debería afrontar cargos ante la Justicia? Seguramente que si. Si la ley es justa, Triaca debería responder ante la ley y el gobierno no debería defenderlo.
DNI 5.522.996


Mis viejas querencias

Alguna vez fui un niño para luego ser un joven. En esos entonces poblaban mi mente prometedoras expectativas que la vida transformó en utópicas y finalmente en recuerdos. De niño yo pretendía que mi vida familiar siguiera siempre igual: ambiente modesto, pobreza digna, alegría por estar juntos, diálogos breves y apropiados, estar feliz con lo que yo construía, sin pretender nada más. Era grande el respeto a los padres, a la institución escolar, a los mayores. Los tiempos cedieron paso a acontecimientos cruciales. Hoy me resultaría imposible describir como transcurren la vida y mente infantil: hora tras hora absorbidos por chatarra electrónica y pantallas con muchos ruidos, lenguas extrañas y personajes fantásticos en los que resalta el odio hacia un competidor que debe desaparecer. Estos chicos ignoran la felicidad que proporcionaba chapotear sobre el barro, entretenerse con un objeto confeccionado de propia mano, gozar de libertad callejera sin peligro. Ya de grandes, nos llegó la hora de dar y recibir al amor definitivo. Por convencimiento sabíamos que el hombre era cazador, la mujer una presa deseada. Hasta que ese gran amor apareció hubo aventuritas con éxito o sin él, pero jamás finalizaban en violencia ni malos tratos. La mujer de nuestras épocas siempre fue respetada por su condición femenina y su ubicación. Los acontecimientos siguieron superando a los tiempos: ahora es distinta la relación entre hombre y mujer. La ya habitual unión física no es una meta, sino un episodio placentero. Finalizar una relación es absolutamente indoloro. Ambos resultan ser cazadores y presas. Este escrito nace del corazón. No poseo capacidad ni conocimientos para entablar polémicas sobre estos acontecimientos y actitudes. Deseo retornar a mis viejas querencias: me dan valor para seguir adelante.
Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531


No reparar un error es cometer otro

Según el jefe de Gabinete, el ministro Triaca cometió un error pero insuficiente como para desplazarlo de su cargo. Creo que confunde el vocabulario. Que un ministro de Trabajo tenga dos empleados "en negro" y para compensarlos, tras insultar de lo lindo a uno, los nombre junto a muchos otros allegados en un sindicato intervenido (nepotismo), no es un error. Cuando uno hace las cosas incorrectas a sabiendas, mal podemos hablar de equivocaciones. En los Estados Unidos ya debería haber renunciado. O el Congreso le habría iniciado un juicio político. O el presidente le hubiera pedido la dimisión y, en caso de negarse, decretado la cesantía por razones de mejor servicio agradeciéndole "los importantes y patrióticos servicios prestados". Siento mucho escribir esto, pues me dicen que Triaca es un muy buen funcionario. Alegó que estaba "bajo mucho estrés". El estrés es la usura que pagamos por vivir pero, en este caso, nada justifica. Los hombres somos animales de excusas. En fin: Cambiemos, so pena de gatopardismo, realmente debería variar ciertas políticas. En cuanto a los nombramientos que hemos censurado, deberían revocarse. Pues no reparar un "error" es cometer otro.
Julio Chiappini

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