Jueves 30 de Diciembre de 2021
Tras una convivencia de 8 años, ayer se casaron por civil mi hija y mi yerno, padres de mi nieto de 7 años. Luego de la ceremonia, los saludos y las numerosas muestras de afecto que les brindaron sus familiares y amigos (con abundantes lágrimas de por medio), me vino a la memoria una anécdota de mi padre. Allá, por los años 40, se casó por la iglesia la hermana de un muchacho de la barra. Fieles, como buenos amigos, los muchachos asistieron a la ceremonia, luego de la cual, se sucedieron en el atrio las muestras de afecto conocidas –y reconocidas también- por el llanto. Tanto lloraron de emoción los presentes, que el llanto se pegó también al joven hermano de la novia. Al cual, unos le daban aliento porque “la chica había dado un paso muy importante en su vida”, “porque había formado una familia” y “porque le daría sobrinos”, entre otras cosas. Mientras otros trataban de consolarlo, no faltó el descolgado que se arrimó a tocarle la espalda al joven para decirle cariñosamente: “¿Y vos, por qué lloras, si a vos no te va a pasar nada?”. Felicidades a mi hija, mi yerno y mi nieto.
Daniel E. Chávez
DNI 12.161.930