El carril exclusivo
A la hora de evaluar las restricciones que se aplicarían en la circulación vehicular por el centro
de la ciudad se alzan las voces de sectores gremiales que, justificadamente, defienden sus
intereses. Sin embargo, pocos hablan de la importancia de atender a las necesidades de la mayoría
de la población.
Lunes 31 de Diciembre de 2007
A la hora de evaluar las restricciones que se aplicarían en la circulación vehicular por el centro de la ciudad se alzan las voces de sectores gremiales que, justificadamente, defienden sus intereses. Sin embargo, pocos hablan de la importancia de atender a las necesidades de la mayoría de la población. En ese sentido, creo oportuno recordar que con la implementación del carril exclusivo para transporte público por avenida Corrientes se consiguió que los colectivos mejorasen la velocidad imprimiendo mayor rapidez en esos tramos; los coches podían arrimar al cordón, permitiendo el cómodo ascenso y descenso de los pasajeros por ambas puertas; a su vez, como no se salían de su carril (salvo para doblar a la izquierda), no entorpecían el tránsito de los vehículos particulares. Estas ventajas innegables no fueron debidamente tenidas en cuenta a la hora de dejar de lado esa inteligente operatoria, luego de las presiones mediáticas de sectores comerciales minoritarios. En cualquier ciudad desarrollada, el transporte público goza de las mayores prerrogativas, tanto en tecnología como en facilidad de circulación, ya que su fomento apunta a desalentar el uso del automóvil particular. No resulta lógico que por mantener el estacionamiento de aproximadamente veinte autos por cuadra —generalmente ocupados por una sola persona— se deje de lado una solución de fondo como es el carril exclusivo por Corrientes, el que por su parte debería verse reproducido en otras tantas arterias de la ciudad. Mejorando el transporte público, se mejora la circulación de todo el tránsito.
Mariano César Antenore
DNI 20.174.079
Mariano César Antenore
DNI 20.174.079