Lunes 14 de Abril de 2008
El 9 de abril los obispos que conducen el Episcopado argentino celebraron en Luján una misa por un diálogo fructífero entre el gobierno nacional y el campo, duramente enfrentados últimamente. Asistieron, entre otros productores, Miguens (Sociedad Rural Argentina) y Gioino (Coninagro). El poder agropecuario y el poder espiritual se unieron para hacerle saber a Cristina Kirchner su descontento, su malhumor, su desconfianza por un gobierno al que juzgan demasiado progresista, poco dispuesto a aceptar las reglas del capitalismo globalizado y las del Vaticano. Aquellos poderes que festejaron el arribo de Jorge Rafael Videla al poder, hoy critican duramente a un gobierno elegido democráticamente hace poco tiempo. Aquellos poderes que apoyaron con su silencio cómplice el terrorismo de Estado, hoy jaquean a una presidenta que prefiere estar junto a las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Aquellos poderes que se sintieron cómodos durante la década y media menemista, hoy no toleran que el poder sea ejercido por una mujer cuyo gobierno no es más que la continuidad del de su esposo. Aquellos poderes que jamás lograron deglutir la política de derechos humanos del kirchnerismo se han reunido en Luján para hacerle saber a la presidenta que están dispuestos a presentarle batalla. El conservadorismo le acaba de hacer a Cristina una fenomenal demostración de fuerza. Resulta por demás evidente que su presidencia no será un lecho de rosas.
Hernán Andrés Kruse