El amor a Eva y el odio gorila
"Viva el cáncer", fue la frase que apareció pintada en las paredes de Buenos Aires en 1952, mientras Evita agonizaba y sus descamisados respiraban dolor aferrándose a la esperanza de la intervención divina, marchando con antorchas, elevando su plegaria al cielo, rogando por la salud perdida de quien los había cobijado.

Sábado 20 de Diciembre de 2008

"Viva el cáncer", fue la frase que apareció pintada en las paredes de Buenos Aires en 1952, mientras Evita agonizaba y sus descamisados respiraban dolor aferrándose a la esperanza de la intervención divina, marchando con antorchas, elevando su plegaria al cielo, rogando por la salud perdida de quien los había cobijado. Finalmente Eva se marchó, pero al irse se quedó en los corazones de sus grasitas para siempre. Más de medio siglo pasó y nada parece haber cambiado. Como si el tiempo se hubiera detenido, siguen intactos el amor de un pueblo y el odio gorila, que no soporta saber que ella nos une aún hoy. Las tropas del sojero pobre Alfredo De Angelis pintaron de negro el busto de Evita emplazado en la Casa de Gobierno de Entre Ríos, en una clara provocación del sector que actúa con zona liberada en todo el país. El odio gorila no ha muerto, muestra sus garras en este agravio a nuestros más profundos sentimientos. Estas acciones, plagadas de odio de clase, fueron ejecutadas por la mano de quienes se llenan la boca con la palabra democracia, mientras convocan a "desgastar a este gobierno" según declaró públicamente otro de los dirigentes democráticos del sector integrado por la gente pobre del campo, Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina. O afirmando sin ningún complejo que "la Iglesia, el Ejército y el campo son tres instituciones que hicieron grande a la Argentina", tal como lo hiciera Néstor Roulet, vicepresidente de la CRA, que no conforme con la bomba lanzada invitó a que los legisladores nacionales que voten favorablemente el presupuesto nacional "sean considerados traidores a la patria", poniéndolos al mismo nivel de los asesinos que bombardearon Plaza de Mayo, y que "les tenemos que hacer la cruz". Les tengo malas noticias, a estos "democráticos" gauchos de alpargatas muy parecidas a zapatos de 400 pesos: somos la pesadilla gorila llevada a la perfección y no vamos a olvidar nunca la dignidad que el peronismo nos dio. Nadie podrá quitarnos nuestro amor por Evita. No pudieron con el absurdo decreto 4161 de la fusiladora, ni con la proscripción, ni con el exilio. Mucho menos podrán los embravecidos discursos de barricada, que intentan convencernos de que "todos somos el campo".

Natalia Jaureguizahar

(Venado Tuerto)