Jueves 17 de Abril de 2008
Asombro e indignación fueron los singulares estados de ánimo en que me sumió la lectura del artículo en La Capital del pasado lunes, bajo el título "Una economía desgarrada por la guerra", de Joseph Stiglitz, economista norteamericano. Y digo asombro por la revelación o más bien la admisión de un economista del riñón del poder que admite y reconoce que la inmoral guerra de Irak ha exacerbado los problemas económicos de Estados Unidos. "Antiguamente se pensaba que las guerras eran buenas para la economía" (transcribo palabras de Stiglitz). Pero esta guerra no ha sido buena para la economía: ha hecho elevar el precio del petróleo. "El dinero de EE.UU dedicado a la guerra no estimula la economía tanto como el que podría invertirse en carreteras, hospitales y escuelas". Que el gobierno de Bush intentaba ocultar los verdaderos costos de la guerra mediante contabilidad incompleta y confusa. "Doce mil millones de dólares mensuales gastados en la guerra, amén de lo que tendrán que pagar las generaciones futuras. Gastos de compensación para los veteranos, un 40 por ciento de los cuales retorna al país con graves secuelas por la guerra. ¿Quién iba a pensar que una administración podía hacer tanto daño en tan poco tiempo? EEUU y el mundo seguirán pagando las consecuencias durante decenios" (Joseph Stiglitz). ¿Alcanzarán estas comprometedoras declaraciones del economista para que los sempiternos exégetas del sacro imperio reconozcan el daño que se inflige a la humanidad toda? ¿Qué opinarán los teóricos y asesores de gobiernos (incluido el nuestro) de la advertencia del Banco Mundial acerca de la inflación y la emergencia alimentaria mundial? El titular del Banco Mundial criticó el empeño de EEUU y países europeos en producir biocombustible a partir de productos agrícolas, especialmente maíz. Los comentarios huelgan a la luz del reciente conflicto que se vivió en nuestro país con relación a la "sojización" de la economía y a la exultante alegría que trasuntan los informes sobre los centenares de miles de toneladas de biocombustibles que tendremos "la suerte" de producir.
Jorge L. Medín, DNI 5.985.636