Cartas de lectores

Drogas, violencia y criptomonedas

Según la DEA, carteles mexicanos como el de Sinaloa, el Jalisco Nueva Generación o Los Zetas han empezado a utilizar monedas virtuales, como el bitcoin, para el blanqueo de capitales a través de transacciones en la "dark web".

Domingo 16 de Febrero de 2020

Según la DEA, carteles mexicanos como el de Sinaloa, el Jalisco Nueva Generación o Los Zetas han empezado a utilizar monedas virtuales, como el bitcoin, para el blanqueo de capitales a través de transacciones en la “dark web”. El uso de criptomonedas sería el método de lavado del siglo XXI: “Hay evidencia de la utilización de criptomonedas por organizaciones criminales trasnacionales mexicanas como medio para transferir su riqueza”, detalla el informe desclasificado en enero. A pesar de que hasta la fecha hay más de dos mil monedas virtuales distintas, el bitcoin sigue siendo la más importante y utilizada en el mundo, de acuerdo con las autoridades de EEUU. Según el más reciente reporte de la sección de inteligencia estratégica de la DEA, los carteles también utilizan la dark web como plataforma para vender drogas, aunque las transacciones de los grupos criminales aún son a pequeña escala. “Los mercados anónimos de la dark web, inspirados en la ya desaparecida Ruta de la Seda, son una fuente de drogas ilícitas y contrabando”, detalla el documento. Es por eso que “detener a criminales que eluden los sistemas financieros regulados es clave” para desmantelar sus estructuras. Y sería, además, crucial para proteger la integridad y estabilidad de los sistemas financieros. Léase, quieren “proteger” las finanzas estatales –de los políticos– de la amenaza de descentralización que implican las monedas privadas. A la par que ha aumentado el uso de dinero virtual, han surgido los servicios de intercambio para ayudar a convertir la moneda fiduciaria en virtual y viceversa, que los carteles han aprovechado para blanquear sus ganancias. “Debido a que la mayoría de los intercambiadores de EEUU cumplen con las regulaciones antilavado, los delincuentes buscan intercambiadores sin licencia y de igual a igual”, dice el documento. Estas metodologías para lavar dinero consisten en transferencias electrónicas convenientes para los narcotraficantes porque, debido a las distintas partes por donde pasa el dinero, logran ocultar la verdadera identidad de los beneficiarios. Dado que habrían encontrado una tendencia creciente de organizaciones criminales asiáticas dedicadas al lavado de dinero, relacionadas con el negocio del tráfico de drogas, el gobierno de China estableció un límite para la transacción de divisas hacia EEUU. En otras palabras, como los gobiernos –los políticos– no consiguen ganar la guerra “contra las drogas”, restringen cada vez más las libertades individuales y culpan a cualquiera con tal de no asumir su fracaso. En primer lugar, los políticos –los Estados– deberían saber que la violencia sólo destruye y que, por tanto, la represión que ellos inician, al prohibir algunas drogas muy dañinas, nunca llegará a buen fin. Mientras se prohíban algunas drogas, existirán delincuentes –por cierto, asociados con policías, jueces y políticos– y serán violentos respondiendo a la represión violenta del Estado. Además, los mismos drogadictos se pondrán violentos y consumirán sustancias de mala calidad que pueden provocar peores daños ya que, al ser clandestinas, su origen será desconocido. Finalmente, basta decir dos cosas. Primero, que los drogadictos son personas con problemas y, por ende, necesitan ayuda, no represión. Segundo, las criptomonedas son instrumentos sumamente útiles y reprimirlas no solucionará el problema delictivo creado a partir de la prohibición.

Alejandro Tagliavini

La brillantez de Cristina

Hace algunos días, Jaime Durán Barba dijo que “Cristina Fernández es la mujer más brillante de la historia argentina”. Lo justificó, básicamente, con sus dos mandatos presidenciales y el prolongado tiempo en el que fue senadora, es decir, por su permanencia en el poder. ¿Es suficiente que alguien ocupe cargos importantes y logre durar en ellos para ser catalogado como “brillante”? ¿No es necesario que durante su gestión obtenga logros objetivos, en lugar de empeorar la economía del país y aumentar la pobreza? Además, ¿se puede considerar “brillante” a alguien que cosechó a partir de sus mandatos 13 procesamientos y siete pedidos de prisión preventiva y que, por si quedasen dudas de su mala gestión, durante bastante tiempo encabezó la tabla del político argentino de peor imagen? Para poder responder estos interrogantes, primero hay que distinguir entre brillantez e inteligencia. Creo que el punto de unión son los principios que alguien pueda poseer. La inteligencia sola, sin principios, puede ser muy peligrosa. Muchos dictadores que pulularon por el mundo han sido muy inteligentes y astutos para imponer sus perversos planes, pero sus pueblos o sus víctimas no los tildaron de brillantes. Creo que la brillantez es una cualidad potencial que alguien puede desplegar en su acción, pero siempre supeditada al reconocimiento y a la admiración de los otros. Y para que esto ocurra genuinamente, y no en base a trucos o relatos insostenibles, debe haber existido una obra loable o extraordinaria que lo avale. Tanto un futbolista que le regale jugadas memorables a su público, como un mandatario que contribuya al bien común pueden ser tildados de “brillantes”. Por lo tanto, Cristina no es brillante, salvo para el reducido grupo de beneficiarios directos de sus políticas. Pero sí es inteligente, aunque tampoco es una novedad que alguien que llegó a ocupar la primera magistratura sea inteligente. Nadie que no lo sea puede lograr eso. Cristina, en realidad, fue y es una inescrupulosa constructora de poder orientado, principalmente, para uso personal. Sin embargo, es también una buena ilusionista, capaz de vender gato por liebre, que logra lealtades intensas entre sus fieles. Seguramente, si hubiese trabajado de prestidigitadora o de actriz, hubiese sido brillante, pero como mandataria no lo fue.

Jorge Ballario

DNI 10858926

Psicólogo

Marcos Juárez (Cba.)

Soluciones que la sociedad necesita

Sin respuesta de la clase política, sin legisladores que se ocupen de ver y aportar soluciones a través de leyes que ayuden a encontrar soluciones los problemas se multiplicarán. Normalmente, se confunde disciplina con autoritarismo, y eso es grave, ya que disciplina es imprescindible para desarrollar cualquier actividad. Autoritarismo es otra cosa. Hoy estamos con un tema que genera violencia. Esto ocurre mayoritariamente en lugares públicos, bailables esencialmente, cuyo funcionamiento se prolonga hasta altas horas de la madrugada. El alcohol que se consume muchas horas antes, durante y después genera situaciones de extrema gravedad. Se lo ve a diario. Desterrar esta modalidad que incluye a patovicas donde parece ser que la violencia es el único camino nos pone en una situación ya insostenible. Alcohol ya es grave, ni hablemos de agregar consumo de cocaína y marihuana. ¿Cómo hacerlo? La clase política, los legisladores, toman sus cargos como una formidable salida laboral. Lamentable. Debería votarse una ley donde se fije la modalidad de establecer cuáles son los límites entre beber pero sin llegar a la ebriedad. Una vez establecidas las normas, poner en la entrada de cada boliche bailable u otros personal municipal y policial para establecer controles de alcoholemia, sin descontar también incluir las drogas. Establecer multas y reclusión de hasta tres meses si la persona no acata la aplicación de penas mayores. Esto en el ingreso, pero también en la salida. Si en la salida la medición acredita la ebriedad, también incluiría las penas al dueño o los dueños del lugar. Las soluciones están, falta la voluntad de poner lo que hay que poner para encontrar las soluciones que la sociedad necesita.

Miguel Amado Tomé

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