Discurso presidencial
En la noche del lunes 28 de enero, tuve la satisfacción de contemplar a la hora exacta el discurso del presidente George W. Bush. Más allá de las ideas republicanas o democráticas, la satisfacción se siente cuando se respetan...

Martes 05 de Febrero de 2008

En la noche del lunes 28 de enero, tuve la satisfacción de contemplar a la hora exacta el discurso del presidente George W. Bush. Más allá de las ideas republicanas o democráticas, la satisfacción se siente cuando se respetan los valores democráticos. Todos reunidos en el Congreso, la mayoría aplaudiendo, poniéndose de pie, aunque no pertenezcan al partido gobernante, estuvieron presentes para escuchar al presidente de todos los norteamericanos. Muchos envidian a ese país, pero no hacen nada por parecerse, saben que la economía es como la "madre virtuosa". ¿Será por eso que siempre intentan doblegar su fortaleza? En ese salón estaban reunidas las mejores personas que guían a esa gran nación. Con sus actitudes en ese acto, demostraron respeto e interés por conducir al país por el mejor camino, para el bien de cada uno de sus habitantes. Esa pequeña frase que se ha hecho tan popular, "¡es la economía, estúpido!", cuánta verdad encierra y cómo le prestan atención los enemigos! Saben que es el punto donde hay que atacar. Por todas esas personas que se han preparado para engrandecer su nación, es y será, que su economía no podrá ser vulnerada. Lo hemos podido ver una vez más estos días. Su moneda, el dólar estadounidense, nunca dejará de ser la "reserva internacional". Lo será, porque no hay otro país que posea un sistema de transparencia y un sistema jurídico igual en el que se pueda confiar. Por más que algunos aprendices de tirano de los que abundan intenten desprestigiar a los Estados Unidos, el valor del dólar y por ende de su economía será valorado siempre, más por sus instituciones y los hombres que la representan, que por la moneda en sí.

Susana Cabal, marticab2@yahoo.com.ar