Discriminaciones laborales
Azorado observo hace un tiempo el sinnúmero de problemas en el área laboral que aún siguen siendo una cuenta pendiente (y de las grandes) para los responsables políticos, ya sean provinciales o nacionales.

Sábado 27 de Septiembre de 2008

Azorado observo hace un tiempo el sinnúmero de problemas en el área laboral que aún siguen siendo una cuenta pendiente (y de las grandes) para los responsables políticos, ya sean provinciales o nacionales. Innumerables situaciones de índole discriminatoria e hipócrita se instalan en el acervo cotidiano, ya sea en el ámbito laboral o en la tan triste y lamentable búsqueda de la ansiada reinserción al "mercado" laboral. Escuelas, institutos y terciarios no oficiales han abonado todas esta falsedades y tristes justificativos de la mentira instalada. ¿Es que acaso nadie controla esto? ¿Hasta cuándo estas pseudoescuelas seguirán haciendo negocios con la mentira y el ánimo de la gente? Las empresas de búsquedas de personal se ufanan de su profesionalismo y sin miramiento alguno hacen gala de su poder manejando discrecionalmente y por supuesto sin control alguno todas las situaciones de entrevistas, descartando sin costo a personas de carne y hueso que una vez más vuelven a chocar con la indiferencia de todos. Análisis clínicos y comerciales de todo tipo: no seas ni diabético, ni estés embarazada; cuidado con tener alguna enfermedad crónica, tus gestos serán clave; no cruces los brazos ni desvies la mirada, no llegues tarde, pero tampoco temprano; barba... mejor no, mayores de 40 abstenerse; tus antecedentes laborales serán prioritarios. Eso sí, jamás tengas un disenso en tu trabajo, aunque siempre se deberá cultivar el ambiente cordial y serán tenidas muy en cuenta tus opiniones... para echarte, claro. Ahora, como si fuera poco, se van refinando en los filtros casi impenetrables, y observan tus estados de cuenta, bancarios y/o comerciales; he aquí otro motivo de despido o descarte en tu entrevista. ¿Alguien ha visto algo más "fascistoide" que todas las menciones sobre este sistema de empleo? ¿Difícil no? Sin caer en las falsas aseveraciones de estatismo o privadas, creo que se han bastardeado todas nuestras instituciones y valores. Antaño el trabajo era "la dignidad" y echar a una persona era por causa gravísima, pues las consecuencias sea en costos indemnizatorios como para la vindicta pública eran enormes. Hoy se ha devaluado por completo toda aquella cultura de nuestros viejos, donde se estrechaba la mano y se sellaba un pacto, el honor era más importante que cualquier "filosofeta" estridente y la familia estaba mucho más segura por aquellos valores sencillos pero fuertes y que conformaban un compromiso entre gente de bien. Espero algún día ver a mis políticos trabajar sobre esta deuda que ya acumula demasiados caídos.

Carlos Martino

martinocarlos@arnet.com.ar