Sábado 05 de Julio de 2008
"Hoy en día cualquiera habla", le dijo Mendieta a Inodoro Pereyra, en una tira de Fontanarrosa. Tomo esa frase porque considero que muchos hablan de educación, pero cuando, los que estudiamos hablamos de educación tenemos en cuenta tres puntos básicos: el alumno, el docente y el conocimiento. Aunque no hayamos tenido ninguna capacitación profesional, podemos entender que si priorizamos a alguno de éstos descuidamos, desatendemos, menospreciamos otro. Es tan extraño concebir, por lo menos hasta hoy, una institución educativa sin alumnos, como sin docentes. Pero ¿cabe en sus cabezas hacerlo sin pensar que en este tipo de establecimientos se debe enseñar? ¿Da lo mismo estudiar, hacer, respetar, que no hacerlo? Me pregunto si habrá tenido razón Discépolo cuando al ponerle letra a su tango escribió "Vale lo mismo un burro que un gran profesor". Se escuchan voces diciendo que hay que aprobar. Pero ¿qué? Contener, retener e integrar no son sinónimos. Tienen significados distintos. Y distintas consecuencias. La escuela no debe pretender formar eruditos, pero tiene un objetivo primordial: "enseñar" algo a alguien por medio de otro. Si alguno de estos tres se desdibuja queda fuera del concepto que se tiene de educación. Entonces, qué hacemos, ¿cambiamos lo aprendido o lo reflotamos? Todos los miembros de la sociedad tenemos voz, pero la responsabilidad y el voto en educación nos cabe a los educadores. Valdría la pena pensarlo.
Alejandra Maciello.
DNI 16.994.631