Cartas de lectores

Día del "canillita"

En la vida cotidiana de la gente hay personajes entrañables: la dueña de la granjita de enfrente, el quiosquero de la esquina, el verdulero de la otra cuadra, la chica de la panadería, el colectivero de todos los días y la cajera del "súper" entre otros.

Jueves 08 de Noviembre de 2018

En la vida cotidiana de la gente hay personajes entrañables: la dueña de la granjita de enfrente, el quiosquero de la esquina, el verdulero de la otra cuadra, la chica de la panadería, el colectivero de todos los días y la cajera del "súper" entre otros. Y si usted está pensando que me olvidé de él, se equivoca: me refiero al "canillita"; que nos deja el diario y nuestra revista favorita. El que nos visita todos los días o solamente los domingos, pero que no falla jamás porque pasa con frío, calor, lluvia o viento. Los "canillitas" tienen distintos modos de trabajo: mientras unos recorren silenciosamente las cuadras visitando a sus clientes fijos y eventuales, otros despiertan las mañanas con el estentóreo grito de ¡diario! Y están los que atienden en sus clásicos quioscos exteriores de chapa, o en puestos dentro de galerías comerciales y estaciones terminales. Pero todos responden a la misma vocación: la de vender información, entretenimiento, moda y cuestiones de la farándula; es decir, el contenido de diarios y revistas. Como es sabido, su simpático nombre se debe a la obra teatral Canillita, escrita por Florencio Sánchez, periodista y prolífico autor uruguayo de sainetes, zarzuelas, dramas y comedias. A fines del siglo XIX, algunos pibes ganaban unas monedas voceando los títulos de diarios por las calles, una novedad en la ciudad de Rosario de entonces. En el amanecer del siglo XX, en 1902, se estrenó en Rosario la obra "Canillita" de Florencio Sánchez, quien se inspiró en las piernas delgadas de un chico que ofrecía los diarios, para el personaje principal de la pieza teatral. El éxito fue tal que luego fue representada en Buenos Aires con singular suceso. El autor uruguayo falleció en Francia el 7 de noviembre de 1910 con sólo 35 años, cuando aún se esperaba mucho de su capacidad autoral. Por eso la fecha del 7 de noviembre fue elegida para conmemorar su deceso, y para instituirla como Día del repartidor de diarios, o mejor dicho, del querido "canillita".

Edgardo Urraco


Inseguridad sin fin

Todo el mundo rosarino protestó porque el clásico de la ciudad no se jugó ni en Rosario ni en Santa Fe. Aunque las autoridades lo nieguen, la verdad es que no se jugó en Rosario por la violencia, los disturbios, las agresiones, por los daños que puede acarrear, por el alto grado de delincuencia de todo tipo en que está sometida la ciudad traducida en robos, arrebatos, asesinatos. Un hecho desgraciado a destacar es lo sucedido hace unos días donde un conductor con su vehículo viajaba libremente, con todo su derecho y se encontró con un grupo de delincuentes que no lo dejaban pasar, le robaron y lo querían matar, y al escapar hiere a una mujer. Digo delincuentes porque todo el que corta una calle comete un grave delito contra el país (está en nuestra Constitución) contra los vecinos, contra la sociedad, contra los bienes públicos; y si además se queman neumáticos, es un grave delito contra el medio ambiente. Hoy, desgraciadamente, cualquier grupo, contra todas las leyes, corta una calle sabiendo que es un grave delito cualquiera sea el reclamo; sólo se puede cortar una calle si se tiene permiso de una autoridad competente. Hay muchos lugares en Rosario que pueden reclamar sin perjudicar a la gente. ¿Hasta cuándo vamos a soportar estos atropellos violentos que tantos daños ocasionan? ¿Cuándo el Concejo Municipal sacará una ordenanza contra esta manera delictiva de actuar? Pregunto, ¿dónde están el gobierno provincial, el gobierno municipal y la Justicia? Deben estar de vacaciones y no se enteraron. Mientras tanto Rosario sigue sometida a una inseguridad sin fin.

DNI 6.347.664


Remises truchos

Siempre pienso si los remises informales somos el problema o la solución. Trabajamos donde los remises legales y los taxis no entran. Pero si entraran, tampoco se podrían pagar. La ordenanza que regula (para el centro) el servicio es de nula aplicación en, cada vez, más barrios de Rosario. Parece que algunos fuéramos habitantes solamente cuando nos merecemos ser ciudadanos con dignidad, con obligaciones y derechos. De modo que sería justo y necesario que se nos posibilitara viajar en un remís legal, regulado y controlado, y a un precio que se pueda pagar. ¿Tenemos el mismo derecho que alguien de Mitre y Pellegrini? Son las normas las que tienen que acompañar los cambios. Pretender lo contrario es cuanto menos ilógico e injusto. En este tema, el que tiene más derecho es el usuario. Ese es el que nos elige. Pueden seguir si quieren tapando el sol o la realidad con la mano. Puede ser legal, pero injusto.

Ramón Antonio Llancafil.
DNI 14.572.433


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