Viernes 05 de Septiembre de 2008
Evidentemente somos un país bipolar. En el 2001, el ex presidente Rodríguez Saá fue ovacionado cuando anunciaba el no pago de la deuda externa. Siete años después la presidenta actual es ovacionada por el motivo opuesto. Eso mueve algunas reflexiones. si hay voluntad de pagar y existe esa enorme cifra que ronda los 7.000 millones de dólares en la caja fuerte del país, ¿por qué no ofrecerle al Club de París y otros pagarles con automotores, camiones, tractores, cereales, etcétera y comprarles esos insumos a fabricantes o campesinos? De tal forma, ese dinero engendraría producción y quedaría finalmente en nuestra propia Nación, generando a su vez riquezas. Tal vez alguien podría decir que los deudores no aceptarían, pero probar no cuesta nada. Además, creo que primero debería investigarse si esa deuda es legal o no. Pero Argentina, por favor, no seamos una veleta.
Roberto Feldman, marirob@ciudad.com.ar