Derechos humanos
En los últimos tiempos se habla mucho de derechos humanos pero no se avanza en su vigencia cuanto sería deseable y posible de concretar. Abundan las palabras, los discursos, pero escasean las políticas de estado hacia tal fin.

Miércoles 16 de Abril de 2008

En los últimos tiempos se habla mucho de derechos humanos pero no se avanza en su vigencia cuanto sería deseable y posible de concretar. Abundan las palabras, los discursos, pero escasean las políticas de estado hacia tal fin. Recientemente, la señora presidenta ha pedido en Francia que ese país y el nuestro "constituyan una alianza profunda y verdadera para sostener la vigencia de los derechos humanos a lo largo y a lo ancho de nuestro mundo". Este grande y noble deseo suena más a bellas palabras o intenciones que a posibles realidades. Si el conjunto de estos derechos no se da de modo que dignifique la vida con justicia social para todos, es letra muerta. No obstante es justo valorar, apoyar y continuar cuanto se ha hecho en los últimos años a partir de la anulación de "las leyes de la vergüenza" (obediencia debida, punto final e indultos) y renovación de la Corte Suprema para que la Justicia, aunque tardía, avance contra la impunidad de tantos asesinos, torturadores y genocidas de la última dictadura. Y aquí cabe decir que, sobre los numerosos derechos humanos, los que están en la Constitución y que todos tenemos, los mismos no se cumplen y poco o nada se hace desde el poder para su vigencia irrestricta. Me refiero, entre otros, a los millones de jubilados que desde hace años viven en la indigencia o pobreza extrema con todo lo que ello significa para sus vidas. ¿Quiénes se ocupan, en serio, de sus derechos? ¿Qué se hace por ellos pudiendo hacerse mucho? Nada, a no ser el vergonzoso aumento (15 por ciento) que la inflación ya devoró. Y qué decir de los miles de chicos y grandes que pasan hambre y sufren desnutrición: ¿adónde están sus derechos? ¿Y los que no tienen salud ni la medicina salvadora? Todos derechos humanos olvidados y pisoteados desde el poder y por los cuales hay que seguir luchando con renovado empeño. El hombre sólo se reconoce a sí mismo por la acción, y la acción es lo único que tiene algún valor, dijo Goethe. Para pensar, ¿no?

Roberto J. Torres, DNI 6.037.069