Miércoles 26 de Marzo de 2008
El señor jefe de Gabinete Alberto Fernández al referirse al 24 de marzo expresó que no es un feriado sino un día para reflexionar. Reflexionemos entonces. A partir de esa fecha, de a poco una palabra comenzó a tomar peso: identidad. Su significado, la importancia, lo que sufren quienes no saben su verdadera historia. Las víctimas del tráfico de niños, esos bebés que no pasamos por el proceso legal de la adopción y hoy somos adultos, que no sabemos nada de nuestro nacimiento, ni siquiera la fecha y el lugar verdadero, que tenemos una documentación que no nos corresponde, creímos que se abría una esperanza a nuestras infructuosas búsquedas. La sorpresa fue comprobar que lejos de abrirse un camino en los derechos humanos se cerraba un círculo, al que sólo tenían acceso unos pocos. En vez de comprender, acompañar y colaborar con una problemática reconocida en nuestra Constitución y en los pactos internacionales, se nos combatió, ignoró y agravió. Ojalá nuestra presidenta considere nuestra existencia.
Graciela Palma, NI 16.496.527, palmagraciela@gmail.com