Reflexiones

Delivery e impunidad

Sábado 17 de Abril de 2021

La situación económica de nuestro país, difícil por cierto, la falta de trabajo formal, la pérdida de empleos por la pandemia, han hecho que la ciudad se vea desbordada por bicicletas y motos, conducidas por quienes hacen entregas de pedidos a domicilio, delivery, que los llaman. Reconozco en esa labor, una forma honesta de ganarse la vida, una comodidad para el ciudadano que, por razones de edad, por cuestiones laborales o por la actual pandemia, no pueden trasladarse. Estas personas, en distintas oportunidades, se han manifestado en plazas, en lugares públicos, cortando el tránsito de algunas arterias, reclamando seguridad y estabilidad laboral, seguridad en sus traslados para evitar robos y arrebatos de la mercadería que transportan, entre otras cuestiones. Tienen todo el derecho a funcionar con la mayor seguridad y respaldo posible. Ahora bien, creo que también se debe reflexionar sobre la manera que circulan en la ciudad. En su gran mayoría no respetan semáforos en rojo, van de contramano, ante algún embotellamiento de tránsito, bastante usual entre nosotros, no dudan en circular por la vereda, circulan zigzagueando entre los vehículos, en el caso de las motos ocupando deliberadamente las bicisendas, todos mirando sus celulares mientras conducen, poniendo en riesgo muchas veces al peatón que intenta cruzar una calle y afrontando ellos mismos los riesgos de ser atropellados por un vehículo mayor. Todo a una velocidad desmedida, buscando entregar sus pedidos a la mayor brevedad posible. La otra realidad evidente es que no se aplica ninguna contravención o castigo alguno para quienes se conducen de esa manera, con total impunidad, ante la mirada distraída de algún agente de policía, de algún integrante de Tránsito, de la GUM, o de otro organismo de control municipal ineficaz, ocioso y prescindible, con que cuenta la ciudad.

Jorge Bustamante

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario