Carta de lectores

Del mundo de las palabras, sigmapenia

Lunes 30 de Noviembre de 2020

Del mundo de las palabras, sigmapenia

Un vicio de pronunciación, muy arraigado en muchos argentinos, en algunas provincias, especialmente en las llamadas del Litoral, es el de la no pronunciación del sonido de las “eses” finales de las palabras. No se presenta esta carencia entre los nativos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como tampoco en la ciudad de Montevideo. Se denomina a esta anomalía de la dicción “sigmapenia”, cuyo significado proviene del griego en el que “sigma” es la dieciochoava letra de su alfabeto y equivale a la “ese” de nuestro abecedario latino y el sufijo “penia”, cuya acepción es disminución o carencia. Como ejemplo está en “leucopenia”, disminución de los glóbulos blancos en la sangre y también se presenta en “glucopenia”, disminución de la glucosa en el organismo. Este vicio de pronunciación se debe, entre nosotros, a la numerosa corriente inmigratoria italiana que pobló nuestro país, entre los finales del siglo XIX y la mitad del siglo XX. En el idioma italiano, los plurales no se obtienen como en el nuestro, mediante las eses finales, sino que se logran por el cambio de vocales finales, como ejemplos: “il molino” para el singular, hace “i molini” para el plural, ”il treno” pasa a “i treni”, en el plural y dos casos de femeninos, “la bambina”, pasa al plural “le banbine” y “la casa”, se convierte en “le case”. A los italianos les cuesta mucho esta pronunciación de nuestros plurales, por no haberla usado en su idioma materno, por lo tanto esta dificultad la trasladaron a los que acá hablaban español. Esperemos que con estos ejemplos, prestemos más atención en cuanto al correcto decir de nuestros plurales.

Omar Alfredo Re

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