Cartas de lectores

Del conocimiento de nosotros mismos

Lunes 19 de Febrero de 2018

Mal que nos pese a los argentinos, para saber por qué somos como somos, debemos saber de dónde provenimos, o sea conocer a nuestros antepasados. Por ejemplo, un amigo de mi infancia, hoy sexagenario, al cual sus hermanos mayores apodaron "Cien años", apodo debido a que cuando era pequeño era excesivamente malvado en comparación con el resto de sus amigos, a los cuales vencía a las piñas, en audacia y en travesuras, cosa que sus hermanos adjudicaban a que desde que nació estuvo muchos años indocumentado, por lo que en realidad tenía más años de los que su "fe de edad" le reconocía. Tantos, que le calculaban en cien, con ironía. De allí el porqué del mote conque lo bautizaron. Ellos mismos, incluso, hicieron correr por todo el barrio la noticia de que "Cien años" había peleado con "el Duende" y que había visto al diablo en persona. Íntimamente, confieso que en mi infancia yo le temía a mi amigo y lo miraba con desconfianza por todo lo que de él se decía. Hasta que ya siendo mayor, comprendí que todo era fantasía. Pero lo que vi hace unos días, me volvió a la creencia del ayer. Porque venía "Cien años" andando solo por la calle en moto y se aproximó despacito a un perro que caminaba junto al cordón de la vereda. Al no darse cuenta el animalito de su proximidad, sin detener la marcha le pegó tal patada al can desde atrás, que lo hizo aullar de dolor, para luego seguir su andar a las risotadas. Al ver esto, pensé: "Ardua labor les espera a los hijos, nietos y bisnietos de este hombre, cuando se dispongan a conocerse a sí mismos y a querer entender por qué son como son y hacen lo que hacen".

Daniel E. Chávez

DNI: 12.161.930

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