Del cacerolazo a Copani
El ingenio argentino convalidó a partir del 2001 una novedosa forma de expresión: el cacerolazo. En el 2001 se justificaba el "que se vayan todos", porque ya no había político que conformara las expectativas del pueblo.

Jueves 26 de Junio de 2008

El ingenio argentino convalidó a partir del 2001 una novedosa forma de expresión: el cacerolazo. En el 2001 se justificaba el "que se vayan todos", porque ya no había político que conformara las expectativas del pueblo. Esas "originales" protestas vinieron a reemplazar a las marchas obreras y estudiantiles de antaño. Además, el ama de casa se suma a las protestas produciendo un renovado y valioso aire fresco a la expresión del pueblo. Negar su masiva presencia en las calles de todo el país es negar la realidad, cerrar los ojos ante una genuina protesta de quienes están cansados de un conflicto prolongado artificialmente por una administración ineficiente es cometer otro error. Mirar para otro lado es hacerse el tonto, pero no querer ver la realidad es ser necio. Y la realidad es que la gente se volcó masivamente a las calles para expresarse contra los gravísimos llamados a armarse para defender la democracia de seudovoceros muy cercano al poder. Y además lo tienen al señor Ignacio Copani, que se ve que no salió de Buenos Aires en estos 100 días, porque no lo escuché hacer una canción por los tamberos, por los pequeños y medianos chacareros, quienes con este nivel de confiscación están condenados a arrendar sus campos a los pooles de siembra. Tampoco lo escuché tronar por los obreros que están quedando sin trabajo en el interior del país, ni por los comerciantes, ni por los albañiles ni por las pequeñas pymes que están a punto de cerrar sus puertas porque una política equivocada estruja económicamente a quienes son el eje de las economías regionales y sostén de los pequeños pueblos. Tampoco lo escuché reclamar quién se lleva la diferencia entre lo que les pagan a los productores del campo y lo que paga el pueblo en las góndolas de los supermercados. ¿Será tal vez porque este señor, al igual que la presidente, sólo ve los restaurantes llenos de la Capital Federal.

Miguel Monestés (San Lorenzo)