Cuidado con la motito roja
Tomar por sorpresa al incauto, no es nuevo. Sí lo es, crear confianza circunstancial, con él o ella. La víctima camina por la vereda, tomando la precaución de portar su carterita del lado de la pared como se aconseja, con el cordón anudado alrededor de la mano, para mayor seguridad.

Domingo 31 de Agosto de 2008

Tomar por sorpresa al incauto, no es nuevo. Sí lo es, crear confianza circunstancial, con él o ella. La víctima camina por la vereda, tomando la precaución de portar su carterita del lado de la pared como se aconseja, con el cordón anudado alrededor de la mano, para mayor seguridad. El delincuente viene en moto y sube a la vereda (anticipándose al paso de la incauta) unos 20 metros. Finge buscar una dirección muy atareado (ni siquiera mira a quién ya marcó como víctima), pegada su moto a la pared, de color roja en este caso y pequeña, simulando tocar el timbre. La víctima pasa confiada y el arrebatador pasó rápida su mano, tomó la correa y arrancó raudamente a toda velocidad. Por suerte no logró su cometido ya que la correa daba tres vueltas a la mano y casi le arranca el dedo meñique, que fue el que soportó el fuerte tirón. Produjo dos profundas heridas en la mano, pero no logró su cometido. Dado que la cartera quedó con su dueña junto con su contenido, no de dinero, sino de documentación. Tuvo el atrevimiento de sacarse el casco, soltarse el cabello rubio y pararse junto a la víctima, cuando esta esperaba el ómnibus. Se paró con la moto en marcha integrando el tráfico y respetando el semáforo, a la par que miraba fijamente al rostro del incauto quien lleva en su mano la carterita con el cordón cortado. Las heridas causadas ya llevan 40 días sin que cicatricen.

CF 11.635.735