Cristina y el espíritu sectario
Cristina acaba de sufrir una significativa derrota política en el Senado de la Nación. Incapaz de contener a parte de su tropa la presidenta tuvo que soportar que el vicepresidente votara en su contra, en un hecho inédito en la historia parlamentaria argentina.

Martes 29 de Julio de 2008

Cristina acaba de sufrir una significativa derrota política en el Senado de la Nación. Incapaz de contener a parte de su tropa la presidenta tuvo que soportar que el vicepresidente votara en su contra, en un hecho inédito en la historia parlamentaria argentina. Resulta por demás evidente que la estrategia utilizada por el gobierno nacional en el conflicto con las entidades agrarias no fue la más adecuada. La intención de ganar por agotamiento fracasó estrepitosamente. La concepción que sostiene que la política no es más que la dualidad amigo-enemigo fue sepultada el pasado 16 de julio. En mi opinión, Cristina tiene la obligación a partir de ahora de serenar su espíritu y recapacitar respecto a su futuro como presidenta de todos los argentinos. El siguiente pensamiento de Perón puede, quizás, servirle de ayuda: "Otra de las condiciones que el conductor debe tener es estar siempre lejos de la pasión. La pasión es, generalmente, producto de un sectarismo. Cuando el hombre que conduce toda la política se sectariza, pierde la mitad de las armas que tiene para defenderse. En segundo lugar, cuando obedece a su pasión, abandona la conducción de todos, para dirigirse a un sector que es el que lo apasiona (...) El conductor debe ser un hombre frío, sin pasiones, y, si las tiene, ha de dominarlas y no dejarlas ver nunca (...) Es necesario que mire con lente amplia, que vea todo el panorama, que no se deje nunca atraer hacia una parte de ese panorama haciéndole abandonar el conjunto, porque entonces conducirá a una pequeña parte, abandonando la conducción del conjunto, que es lo que importa e interesa" (Conducción Política, ps. 190/191).

Hernán Andrés Kruse,

hkruse@hotmail.com