Martes 01 de Julio de 2008
"No hay cosa que sea más peligrosa para el político —sentenció Perón— que la intransigencia, porque la política es, en medio de todo, el arte de convivir, y, en consecuencia, la convivencia no se hace a base de intransigencia, sino de transacciones. En lo que uno debe ser intransigente es en su objetivo fundamental y en el fondo de la doctrina que practica. Pero debe ser alta y profundamente transigente en los medios de realizarla, para que todos, por su propio camino, puedan recorrer el camino que les pertenece" (Conducción Política, p.186). Desde que estalló el conflicto con la dirigencia agropecuaria Cristina ha sido intransigente en su objetivo fundamental, cuyos puntos neurálgicos los destacó el 10 de diciembre de 2007: las instituciones, la sociedad, el modelo de acumulación con inclusión social y la inserción en el mundo. Lamentablemente, todavía no se ha percatado de que el arte de la convivencia política se apoya en la transacción, en la negociación. La resolución 125 elucubrada por el ex ministro Lousteau no es más que un medio para la realización del modelo de acumulación con inclusión social. En consecuencia, entra en la categoría de "objeto de negociación" según el enfoque de Perón. Es lógico, entonces, que sea debatida en profundidad en el Parlamento. De esa manera lo que en un principio fue una imposición del Poder Ejecutivo de cuestionable validez constitucional, pasará a ser una ley de la Nación, una decisión política legitimada por los representantes del pueblo. Probablemente su contenido sea diferente al del proyecto enviado por Cristina, lo que implicará una derrota para el oficialismo. Pero la democracia saldrá fortalecida, para beneficio del pueblo (y de Cristina).
Hernán Andrés Kruse,
hkruse@hotmail.com