Cartas de lectores

Coronavirus y crisis económica

Aquí estamos, situados en una disyuntiva muy dura. El presidente de la Nación tomó medidas enérgicas, consultó con los más destacados médicos y de allí salió un plan para evitar la propagación de este mal.

Jueves 26 de Marzo de 2020

Aquí estamos, situados en una disyuntiva muy dura. El presidente de la Nación tomó medidas enérgicas, consultó con los más destacados médicos y de allí salió un plan para evitar la propagación de este mal. Se está llevando a cabo una cuarentena lo más rigurosa posible y los resultados son por demás aceptables. Esto ocurre en medio de una crisis económica enorme, con un gran endeudamiento, con déficit, inflación, desempleo, empresas con baja rentabilidad, ingresos magros y jubilados en gran medida por debajo de la línea de pobreza. ¿Cuál es la disyuntiva? ¿Cerrar esta cuarentena el 31 de marzo? También se habla de continuarla. ¿Se ha pensado en las consecuencias? Para el trabajador y el empleador de prolongarla se estaría completando un mes de cierre. Un mes al que habrá que hacerle frente al pago de sueldos, gastos y falta de facturación. ¿Está el país en condiciones de transitar esto? Hay algunas compensaciones, pero son tan solo compensaciones. ¿Está la economía en condiciones de hacerse cargo de algo de tanta magnitud? Quizás se podría hacer una campaña con todos los medios posibles y también con las fuerzas de seguridad para exigir un comportamiento responsable de la ciudadanía aún sin cuarentena. Quizás podría ser este un camino a explorar rápidamente. Por supuesto, que hay que privilegiar la salud pero también evitar un estado de quiebra masiva. Pensar, estudiar rápidamente, porque de esta decisión dependen millones de personas. Trabajadores y empleadores. Y también la situación del futuro de nuestra economía, que hasta lo que se ha sabido nuestra deuda con el Fondo Monetario se podría o se intentaría pagar, pero sólo a partir de una primera cuota dentro de cuatro años. Por favor, señor presidente, su proceder ha sido rápido y oportuno. Ahora habrá que ver cómo se conjugan coronavirus y economía.

Miguel Amado Tomé

Marcas de la dictadura

Cursaba mi último año en el nivel secundario cuando el 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de Estado que derrocaba a la presidente María Estela Martínez de Perón. En Corral de Bustos-Ifflinger, pequeña ciudad del sudeste cordobés donde nací y vivo, hay marcas que dejó la dictadura y que aún duelen y dolerán siempre: familias que fueron secuestradas, cuyos integrantes algunos fueron liberados después de padecer el horror, mientras, lamentablemente, dos jóvenes se encuentran desaparecidas, Olga LiliánVaccarini y Graciela Gladis Pujol. Por iniciativa del Centro de Estudiantes de la Escuela Normal Superior “Maestros Argentinos” (escuela pública donde cursé todo el secundario y donde me desempeño como docente desde hace varios años, habiendo sido cesanteado un profesor en aquellos años terribles), el patio lleva sus nombres desde el año 2011, por ser ellas ex alumnas y por considerarlo el lugar donde se disfruta la alegría de los recreos. En la plaza Santa Rosa, ubicada frente a la escuela, hay un monumento en su homenaje, realizado por artesanos, a pedido de la Municipalidad. Viví mi infancia, adolescencia y juventud atravesada por tres dictaduras: la de 1962, la de 1966/1973 y la última, de 1976/1983. Pude votar por primera vez en 1983, a mis 23 años, y considero que a la democracia, al igual que a la salud y a la libertad, no hay que valorarla sólo cuando se la pierde, sino que es nuestro deber como ciudadanos, cuidarla, protegerla y defenderla siempre.

Gladis Teresa Rosales

DNI 13.696.664

Constitucionalidad del aislamiento

Los cultos y no ocultos constitucionalistas, incluso los doctos y estagiritas, debaten acerca de la validez del DNU que dispuso el aislamiento social preventivo y obligatorio. A mi juicio, desde luego irrelevante, es constitucional. En efecto, no encaja en el estado de sitio (arts. 23 y 61 de la Constitución nacional). Pero sí en el art. 99, inc. 16: el presidente tiene esa atribución, vista como un derecho-deber, en caso de “conmoción interior”. No es una interpretación heroica de la Constitución pues cuenta con suficiente grado de racionalidad. Además, Cicerón: “Puede violarse una ley para salvar la república. Mejor dicho: quien salva la república no viola ninguna ley”.

Julio Chiappini

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